lunes, 9 de enero de 2017

Liana

El Haemophilus es un bicho agresivo y medio de mierda al que le cuesta crecer en algunos medios de cultivo.

A T. lo conocí por una red social de esas enseguida después de separarme. Enseguida quiere decir enseguida.

Siempre fui muy  pragmático-ejecutivo-ordenadito pero de repente envolver un puto plato (que compramos en un anticuario perdido en el medio de la ruta ese fin de semana en Uruguay, te acordás, yo acababa de rendir pediatría, nos agarró la lluvia volviendo de almorzar en una fonda inmunda frente al río donde nos cobraron un millón de dólares y nos metimos a ese galpón, revolvíamos chatarra empapados hasta el último hueso y nos reíamos mucho un poco de que la vieja que atendía pensó que éramos hermanos y otro poco creo que de puro borrachos) en papel de burbujas me desbordaba por completo.

Yo no tenía ningún tipo de resto emocional como para ni remotamente sentir nada por nadie. Mi vida era literalmente un montón de cajas a medio embalar con rótulos absurdos ("boludeces", "esenciales", "baño no baño", ¿qué clase de orden es ese?) y una lista de pendientes y cosas a resolver (ítem 1 de la lista: mi vida) sin sentido alguno.

¿Un cirujano, José? ¿Really?  ¿Algo más lugar común no había?. No existe un cirujano que sepa de medicina y encima tome pinot noir, no seas ridículo; andá que en clínica querían hablar con vos por la candidemia. Parece un chiste pero que tu primer contacto con el mercado después de tanto tiempo sea alguien con quien tenés tema de conversación fácil (aunque sea un clavo endomedular infectado o si el uso de prótesis impregnadas en colistín reduce la tasa de osteomielitis aguda en la fractura expuesta Gustilo III) hace del mundo un lugar más amigable.

Al día siguiente con una amiga nos tomamos las joyas de la bodega tipo espinacas de popeye (no vas a estar mudando botellas de vino, ridículo), lloramos un par de baxters de ringer cada uno y en una tardenoche metimos muchos años de felicidad en un montón de cajas vacías de guantes de cirugía y catéteres para diálisis.

Con T. nos vimos un par de veces más. Después se volvió a su ciudad y no volvimos a hablar. Cada tanto me acuerdo de él como de esa gente que pasa medio sin que ninguno de los dos se dé cuenta pero pero después caés que por algún motivo ridículo fueron indispensables. Como la estría de estafilo aureus que sembrás en el agar sangre sólo para que crezca el Haemophilus.

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