sábado, 12 de febrero de 2011

39º


Una cosa que me gusta de cuando tengo fiebre muy alta es ese paulatino aclarar de las ideas que se produce mientras baja, el cómo se esfuma despacio pero sin pausa el estado de confusión y delirio hipertérmico a medida que la dipirona hace efecto. Adivinás la hora por la luz que entra por la ventana (deben ser las 6 o 7 de la tarde), estás acostado solo en la mitad de la cama, los brazos estirados, empapadísimo en transpiración, la boca con la textura de un cardón, la gata moviéndose un poco porque no entiende del todo qué pasó que se apagó el horno, y te quedás pensando cuánto hay de real y concreto y cuánto de idealización y neuronas fritas en toda la procesión que fue por dentro durante el rato (esas horas) en que el hipotálamo puso el set point donde se le cantó el orto y no en estos plácidos y saludables 36.5 grados.

Un día te das cuenta de que hay fluires de la conciencia que ya no podés seguir escribiendo acá. Por suerte hay algunos otros que sí.

5 comentarios:

melquíades dijo...

Soundtrack

Vinos Vintage dijo...

Felicidades por tu blog … estoy buscando blogueros aficionados al vino,
saludos cordiales

Michelle. dijo...

Comparto esa hipocondria y el fluir de ideas locas fatalistas en minutos de fiebre ... y en los que no.. ü

Anónimo dijo...

Lo que sigue es un enorme halago.
Estaba leyendo las Ficciones de Borges para un trabajo que tengo que entregar pasado mañana cuando tuve que buscar una palabra en la RAE, así que entré a internet. Por alguna razón de ésas insondables que abundan en la red, en unos 15 minutos me topé con tu blog.
Estuve como media hora leyéndolo.
Hace muchísimo (pero muchísimo de veras, hará probablemente más de un año) que no dedicaba más de 5 minutos a leer un blog, y mucho menos a comentarlo.
Las razones de que ahora lo haga son más o menos adivinables: cierto grado de catarsis, la atracción de las palabras (tanto en forma, es decir el flujo de la prosa, como en sustancia [y con sustancia me refiero justamente a la presencia y ausencia simultáneas de una: lo muy profundo y muy superficial de tus relatos, el encanto discreto de su vehemencia]), sin duda la confesión casual de tu sexualidad en varios posts (y esto último es muy poderoso para alguien como yo que necesita también de un analista porque no puede lidiar con eso en plena adultez temprana), etc.

En fin, el halago consiste en que sepas que interrumpí mi lectura para hacer lo que acabo de decir.
(En realidad estaba releyendo, pero igual.)

Fran dijo...

Darling (?), vos no transpirás. No nos mientas.