domingo, 16 de mayo de 2010

Rata almizclera

No importa qué parte de mis cosas revuelvas o aprietes, siempre terminan saliendo de modo en apariencia casual segmentos de mi neurosis que se simulan inconexos pero que si te fijás con un poco más de detalle en realidad tienen tanto que ver entre sí que te dan unos escalofríos horribles.

El otro día buscaba un inconseguible de Scriabin por Glenn Gould editado por la Deustche Grammophon que en algún momento le robé a mi padre y que ahora me reclama como si se tratara del Santo Grial. No lo encontré, obvio, y empiezo a tener terror de haberlo perdido en alguna de las cuatro veces que me mudé en el último año. En su lugar apareció un disco de aspecto inocente que no tiene ni fecha ni nombre y que aloja un Grandes Éxitos de Chavela Vargas, un capítulo de Heroes, tres pdfs (Guía de manejo de infecciones de transmisión sexual, algoritmo diagnóstico para exantemáticas y trabajo sobre el Síndrome de Reynaud que me encanta) y un .doc -que a pesar del nombre no tiene nada de académico- escrito de un tirón el año pasado en los días inmediatamente previos e inmediatamente posteriores a mi divorcio, y que estaba prácticamente seguro de haber borrado de todos lados.

Yo tengo una tendencia que no sé si es una cagada o si es muy productiva y buena para el alma, pero en cualquier caso es bastante marcada: no me cuesta nada partir la realidad en lonjas y quedarme sólo con las que me interesan. Al mismo tiempo hay otra tendencia que no sé si se contradice con la anterior o no -¿acaso importa?-: me gusta guardar las cosas (incluso las más feas) durante un buen tiempo, como para después encontrarlas así, de casualidad y cuando seguramente ya son poco más que una imagen borrosa y musicalizada (¿no decía Tom que en la memoria todo parece acontecer con música?), y no poder hacerme el pelotudo fingiendo que nada de eso pasó.

Dice el coso este en una parte: "En el fondo, ¿qué es lo que lo definía? ¿Todas las cosas que fue y que hizo desde siempre sin importar el contexto y las circunstancias, o las cosas que hizo en un momento y en una realidad y en un sistema de coordenadas determinado?" La respuesta es no sé. Supongo que depende qué parte de la realidad haya elegido para hacerme un sándwich cuando me lo preguntan, ¿no?

5 comentarios:

melquíades dijo...

Sándwich de realidad es mi tercer favorito después de 1) rúcula, queso y tomates secos con mucho oliva y pimienta y 2) pollo con palta, queso crema y ciboulette.

El alter ego de Mabel dijo...

a partir de ahora, cuando me digan tendenciosa, les voy a responder que cada uno que se sirva la lonja de realidad que más provecho le haga del maravilloso buffet froid de la vida.

Fran dijo...

Que lindo escribis, mierda. Te odio.

tercerasalida dijo...

la realidad es una mandarina, quedate con el mejor gajo.
por otro lado, quería invitarte a que veas la invitación que tengo en mi blog.
www.tercerasalida.blogspot.com

Anónimo dijo...

Me dió hambre de sanguche de pollo y palta.
que lija a esta hora...