sábado, 6 de marzo de 2010

Final de juego

(….) Bueno, y por todas esas cosas no voy a venir más.

-Ajá. Hablame de tus vacaciones, J. -me semiincorporé sobre el diván y la miré levantando una sola ceja. ¿Había prestado atención a todo lo que le acababa de decir? ¿Estuvo fumando paco vencido? ¿Le resumo el sentido completo de cosmovisión actual y me pregunta sobre mis vacaciones?-. Sí, tus vacaciones, ¿por qué esa cara?

Le relaté con detalles el raid patagónico en compañía de él y de M. Le hablé del alpax que me tomé en el vuelo de ida porque me estaban alterando unos nenitos chillones, de los rumanos, del belicoso viaje Neuquén-Bariloche, de Koki y de lo conductora ejemplar y mujer adorable que es la Reina Madre, de cómo mis fugaces amores neuquinos no se habían olvidado de mí, de los proyectos de expansión del Imperio, de dónde conviene comer trucha y comprar arándanos, de lo goma que me parece Francis Mallman aunque quiero que me adopte y bla bla bla.


-Bueno, creo que eso fueron mis vacaciones básicamente. Pará, porque al final es cualquiera, te digo que no quiero venir más porque X pero hice exactamente lo contrario, ¿no?

Incluso sin verla supe que estaba sonriendo.

-Me acordaba de lo que hablábamos una vez sobre tus vacaciones anteriores. Que querías ir a un lugar en el medio de la nada, no ver ni conocer a nadie, desenchufarte por completo, quedarte tirado en la arena hasta que tuvieran que darte ionotrópicos para levantarte... Relajarte, básicamente ¿no?

-…

-Las vacaciones son hacer todo lo que uno no hace durante el año, vivir una vida que no existe en el cotidiano. A lo mejor no haber parado un segundo, haber estado con mucha gente todo el tiempo tiene que ver justamente con eso: con que te estés dando, estés creando otros lugares y otros momentos para relajarte y para estar a solas con vos mismo que no son exclusivamente la segunda de enero.

Un rato después, bajando en el ascensor, dice mirándome bien a los ojos:

-Un placer haber trabajado con vos, ¿eh?, pero la verdad es que igual espero no volver a verte nunca más.

-Significaría que al final todo esto sirvió para algo, ¿no?

-Exacto.

Mientras volvía a casa cumpliendo con ese ritual ineludible de fumar, caminar despacio y masticar todo lo que se dijo en la hora anterior pensaba que qué sensación rara y qué parecida a la que me queda con los profesores de los que aprendo mucho y que no podría definir en una palabra, pero que tiene mucho olor a nostalgia, admiración y agradecimiento.

3 comentarios:

Fran dijo...

Me emocionas, pavo.

melquíades dijo...

¿Había escrito me ACUERDABA y nadie me revolea un cascotazo?

fran: zonza!

Fran dijo...

Bobita!