miércoles, 6 de enero de 2010

Básicos III

Si me piden que nombre una y sólo una cosa que espero de cualquiera, respondo sin dudarlo: coherencia.

Como más de una vez me dijo ella con la sabiduría que la caracteriza, la sinceridad está muy sobrevalorada; y estoy convencido de que la inmensa mayoría de los sincericidios se cometen más porque el brutalmente honesto quiere sacarse un fardo de encima y dormir tranquilo que porque le importe lo que le pase o deje de pasar al otro.

Objetivamente me gusta mucho el rojo, pero no hay manera de sentirme cómodo usándolo, ni siquiera en los pies. No sé si tengo un color favorito, pero sin darme cuenta termino haciendo que la gran mayoría de mi guardarropas oscile en distintas gamas de azul/celeste.

No es algo que me preocupe demasiado en realidad, pero fracasé estrepitosamente cada vez que me propuse subir de peso; y -excepto cuando estoy de vacaciones- es muy raro que supere los 60 kilos.

Hace como dos años empecé a dejarme la barba, aunque la mantengo a rajatabla en un largo constante como de cuatro o cinco días. Cada tanto me afeito porque quiero verme al espejo y acordarme de lo que es tener, como me dijo una vez hace mucho uno que tocaba el cello, "una cara de nene que voltea"; pero al día siguiente me pica TANTO que juro no volver a hacerlo.

Cocinar o que me cocinen es una de las muestras de afecto y dedicación más lindas que se me ocurren en el mundo.

La gordura para mí es inaceptable no tanto por ser técnicamente tan enfermedad como la tiroiditis de Hashimoto o la esclerosis lateral amiotrófica, sino porque la veo como una profunda e incomprensible expresión de falta de control sobre el propio cuerpo, de imposibilidad de tomar decisiones y (cuándo no) ser coherente con ellas.

Cuando pensaba que con nada en el mundo me iba a ver mismo más sexy que con mi pantalón favorito y una remera blanca básica con cuello lindo, me compré mi primer ambo.

Para sentir que una pareja puede funcionar no sólo debe gustarme mucho el otro, también tiene que gustarme mucho cómo soy yo cuando estoy a su lado. Sin esa condición sine qua non, por más amor que haya, no hay más salida posible que un adiós y -sólo si es necesario- una buena patada en el orto. Igual, obvio, muchas veces te das cuenta de cuán poco te gustabas cuando todo se terminó, pero esa es otra historia.

Más o menos a los diecinueve o veinte empecé a usar cremas para distintas cosas. Soy motivo de burlas entre mis amigos por eso, pero siempre respondo igual, mientras me pongo un gel con retinol alrededor de los ojos: "Cuando tengamos 50 y yo parezca de 35 vamos a ver quién se ríe".

A principios del año que pasó -después de casi tres de invicto- me fue mal en un examen, básicamente porque (como en la inmensa mayoría de los aplazos del mundo) no había estudiado lo suficiente. Es raro pero, más allá de la frustración momentánea, siento que me sirvió mucho. Cuando la instancia evaluatoria se convierte en un trámite en el que parece que el único desenlace posible es un aprobado, se tiende a perder de vista que uno es -consciente o inconscientemente- artífice de ese resultado, y que no alcanza con querer aprobar: además hay que (de vuelta, cuándo no) ser coherente con ese deseo rompiéndose el alma estudiando, y en ese romperse el alma estudiando también muchas veces queda claro cuánto estamos dispuestos a ceder y a dar de nosotros mismos para cumplir un objetivo.

9 comentarios:

melquíades dijo...

Si cuando escribía rojo cerraba los ojos, la escuchaba a mi abuela Aziyadé diciéndome que Colorado, querido, colorado, rojos son los comunistas.

Lolo dijo...

El rojo le quedaría fantástico. Sáquese esa historia de colores azulados y pruebe algo más vital. Hasta un amarillo intente.

Por las cremas, no sé, no uso ninguna y me dan 25 como mucho. ¿Será porque en la Patagonia el tiempo no pasa? Nunca lo sabremos (?)

Por lo demás, nada que no sepamos =) y, por cierto, compartamos.

malmi dijo...

nada mejor que ser coherente (aunque sea para el lado equivocado.... pero por lo menos no nos van a tildar de veletas)....

... me encanta leer tu blog... y siento una admiración extra por la pasión con la que te referís a tu vocación... (de envidia no más... quisiera que me pasara lo mismo)

saludos y buen año :-)

lo de "como soy yo cuando estoy con el otro" debería ser el termómetro de toda relación....

MirandaPriestly dijo...

A mí también me encanta el rojo. Me atreví a pintar mi habitación de rojo y azul, mis dos favoritos.

Pomelo dijo...

leo el tuyo y el de tu novia... va creo " es mi vida hago lo que quiero".
me rio mucho, me entretienen!

saludos!

Eloy dijo...

A mi me pasa lo mismo con el rojo, y siempre busco refugio en la gama de los azules.
Y nunca me enoje por un parcial,el tipo que no aprueba un parcial y eso lo sorprende o lo enoja, tiene un gran problema de honestidad consigo mismo.

Y ahora que comento el tema de los antiinfalmatorios, pienso preguntarle sobre todo remedio que deba comprarme.

melquíades dijo...

lolo: parezco recién salido de quimio con remera roja! Lo odio con vehemencia.

malmi: gracias! buen año también :)

miranda: yo apliqué maniobras extorsivas y pintarán de rojo punzó una pared del living, luego le cuento cómo quedó.

pomelo: no es mi novia, es mi esposa! Saluditos.

eloy: 100%! Coherencia también es eso, asumir como propios lo sólo los aprobados: también los aplazos. Sobre antiinflamatorios, es uno de mis temas favoritos de la vida, será un placer asesorarlo.

Penélope dijo...

Es el mejor post que leí en mucho tiempo. Para que vea mi coherencia:
-Es un punto de vista masculino que, sin embargo, suena lógico. (No siempre es asi).
-Me resulta curioso y sumamente atrapante ese poquito de información que da a cerca de usted, como si fuese un repechaje de cualidades al tun tun.
-El agregado de comentario citando a su imaginaria abuela me hizo sonreir de verdad.
-Finalmente, creo que su humanidad contradictoria e incoherente es enacantadora filtrada en ese post.
Un beso!!!

Zoa ruiz - casas en venta dijo...

bueno es razonable lo que pides ya que en ese mundo lo que impera es la incoherencia, para todo.