viernes, 25 de diciembre de 2009

Jingle bells

Pasa que obvio, hay veces que te escriben y vos leés clarito en esa fucking politeness una cosa que es más sentirte bien con vos mismo que un real darle importancia a lo que le pase al otro. ¿Sabés una cosa? La próxima vez que tengás ganas de sentirte bien con vos mismo, te anotás como voluntario en el Cottolengo Don Orione y ya, no te esforcés por ocupar en mi vida un lugar que no te merecés y -sobre todo- no me rompás las pelotas. Ah, es que tenés miedo de que te dejen adentro. Bueno, no sé, limpiá parabrisas gratis en Juan B. Justo y Santa Fe, qué querés que te diga. Feliz navidá.

3 comentarios:

melquíades dijo...

Ni los perros ni los diamantes, el champagne es el mejor amigo del hombre.

Sil dijo...

Extra brut, he dicho.

Lolo dijo...

Lo lindo de la Natividat es que hace surgir los sentimientos más puros en las personas. Le deseo lo peor =).

Oiga, el mejor amigo del hombre es el tequila. El champán me pone mimoso (?) y me deja con una resaca que cómo le explico.