domingo, 6 de diciembre de 2009

Básicos II

Con el correr de los años me fui dando cuenta de un patrón muy marcado: el único momento en que puedo dejar algo (un capítulo de Las Bases Farmacológicas de la Terapéutica, una relación, una receta, un libro, el caso de un cliente en el trabajo) y seguir con mi vida es cuando entiendo cómo funciona.

Si tuviera que elegir dos y sólo dos placeres en la vida serían sin ningún lugar a dudas comer algo muy rico y dormir hasta que ya no tengo sueño.

Hay un síndrome clásico que me ataca más o menos por esta época del año, cuando se descomprime un poco mi vida académica, que se siente como una cosa vertiginosa de qué es que hacía uno cuando tenía tiempo libre, y de ponerme a pensar de forma más o menos concienzuda en mí mismo. Después, en el momento en que todo se torna lo suficientemente profundo como para que empiecen a salir cuestiones a lo mejor demasiado turbulentas para masticarlas con este calor, dejo todo marinando como en un BACTEC para retomar el sobrenadante el año siguiente, y me voy a estudiar otra vez como si se me fuera la vida en ello.

Prefiero la espondilitis anquilosante al café instantáneo.

Hago terapia desde los 14. No me considero Freud-dependiente, pero sí creo que el diván moldeó buena parte de mí y de mi personalidad pragmática, hiperanalítica y ultrarracional. Un gran amigo me dijo una vez que una de las cosas que más valora de mí es mi capacidad para analizar las situaciones casi desproveyéndolas de la carga emotiva; y yo me di cuenta de que ese pragmatismo, ese sombrero hiperanalítico y esa ultrarracionalidad de los que a veces me gustaría correrme y relajarme un ratito son a la vez artífices de buena parte de mis logros (académicos y no académicos).

En este último tiempo descubrí que soy más parecido a mi madre de lo que me gustaría.

El mejor piropo de mi vida me lo dijeron dos travestis en una panadería que está sobre Corrientes. Yo esperaba y ella pedía una docena de facturas. En un momento me miró muy fijo, y le preguntó a la empleada si “¿A este budincito no me lo podrás envolver para llevar también?”. No sé si alguna vez en mi vida me sonreí tanto.

Pocas cosas me producen una sensación de bienestar parecida a la del olor a césped recién cortado, a lluvia y a pan francés tostado.

El amor es algo muy parecido a comprar un suéter. Está buenísimo probarte todos los que te parecen lindos; y también está buenísimo encontrar uno que te queda pintado. Después un día sin darte cuenta lo lavás con agua caliente y se deforma, o se lo comen las polillas, o te cansás y ya. Incluso es probable que un tiempo después te veas en una foto o en un recuerdo y digas “Pero qué mierda hacía con eso puesto”, pero qué lindo es ese momento en que lo único que querés es despertarte con el olor de la lana nueva, ¿no?

9 comentarios:

tef dijo...

wow
la teoria del sweater nunca la habia escuchado y es oh fantastica

Pura López dijo...

si, es genial lo del sweater.
clap clap.

Anónimo dijo...

aguante el verano instrospectivo, ese perfume que ya no hacen (grass se llamaba ??) y dormir como si le robaras horas a la muerte.
Nacho ( cuello redondo, finito y azul )

melquíades dijo...

tef, pura: verdá que sí?

nacho: para mí el olor del verano es una mezcla de césped, arena, mar y hawaian tropic. ¿Dónde compraste ese suéter? Justo necesito uno así. Beso!

ensimissmundo dijo...

Hace unos días que tengo como una sensación de vértigo en la planta de los pies, me hiciste acordar con eso de la cosa vertiginosa y tal...
Hay muchos términos que no entiendo de los que usás para expresarte (esos que se relacionan a tu profesión), pero eso no me impide disfrutar la idea general que transmitís.
Está cantado que sobresalís en tu profesión, y así tb calás con cada expresión del hilado de tus pensamientos.

Indignada dijo...

Que buen post!
Excelente, me encantó!

Thincho dijo...

Hablando de : "dormir hasta que ya no tengo sueño"

Nunca te pasó que te moris de sueño, pero no te podes dormir?

o peor... que PODES dormir y no concilías el sueño?

(me voy a dormir!) -de verdad!-

Joaquin dijo...

Hola qué tal? estuve viendo algunas cosas en tu blog. Trabajo con posicionamiendo web y tengo una propuesta de publicidad : 50 euros cada mes por incertar pequeños links de nuestros anunciantes. Son 50 euros mensuales para cada blog que se registre con nosotros.Es compatible con publicidad de google-
Saludos -comunicate-
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melquíades dijo...

ensimissmundo, indignada: muchas gracias :)

thincho: la boca se te haga a un lado! Si hay algo para lo que *nunca* tuve problemas, es para dormir. Saludos!

joaquín: voy a pensarlo mientras tomo una jarra de aguarrás, después te aviso cualquier cosa.