domingo, 25 de octubre de 2009

Metamorfosis

Hay un momento difícil de precisar en el que la sensación de me hizo muy feliz empieza a desdibujarse y la balanza se inclina hacia el lado de fui muy feliz al lado suyo, en el que tu superyo deja de trabajar de noche y entonces tenés unos sueños en los que decís barbaridades capaces de levantar a Segismundo de la tumba. Un segundo en el que algunos rasgos tatuados con tinta indeleble que te resultaban simpáticos ahora se te hacen el sobrenadante de una inmadurez y un egoísmo que no estás dispuesto a tolerar, y el desencantamiento te termina de pasar por arriba como una topadora.

En ese microinstante exacto para vos el otro pierde su identidad, deja de tener un nombre para transformarse en un genérico mi ex.

5 comentarios:

tef dijo...

amen

Tomatito dijo...

¿Qué, no será Lázaro? Porque Segismundo estaba encadenado, pero no muerto. La confusión se entiende porque eran primos hermanos.

Fran dijo...

Esto es muy fuerte.

melquíades dijo...

tef: eso, amén.

tomatito: no, Segismundo por Freud! Igual podría haber sido Lázaro también, je. Saluditos.

Fran: es que yo soy así de polémico. Como Moria.

Tomatito dijo...

Ah, ¡Sigmund! Hombre, haberlo dicho antes. Es que por Segismundo Freud jamás lo hubiese sacado. Ni a Guillermo Batidadepera tampoco.