martes, 29 de septiembre de 2009

Básicos I

Bach, Billie Holiday, Radiohead, Duke Ellington, Gershwin. Después sí, hay cosas que en algunos momentos escucho más y en otro momento escucho menos o que me olvido que están, pero siempre hay al menos dos de esa lista en mi sync list.

No es algo de lo que me enorgullezca, pero fumo entre uno y cinco cigarrillos al día. Diez, si alguna vez estoy muy sacado. Nunca en la vida llegué a terminarme un atado en un día. A veces pienso que debería dejarlo, pero la realidad es que no sé si tengo ganas, por varias cosas. En primer lugar, porque realmente disfruto muchísimo el acto de fumar. Luego, porque mi madre hace unos días confirmó mis sospechas al decirle a mi padre mientras me veía medio sentado en la mesada (ustedes me entienden, ese sentarse en el que solamente se apoya un muslo sobre el acero inoxidable, de manera casi simbólica) "Le diría que no me gusta que fume en la cocina, que me da asco, pero queda tan elegante, mirá".

Es una obviedad a lo mejor, pero me apasiona lo que estudio como pocas otras cosas en este mundo. Pienso en largar todo a la mierda y ser no sé, asesor de imagen a veces, cuando llevo semanas durmiendo cuatro horas por noche y tomando más café que aire; pero después leo (suponete) un capítulo lindísimo sobre familia Herpetoviridae y siento que todo mi entorno desaparece en un fade out y sólo quedamos yo y la secuencia mácula-pápula-vesícula-costra, y que si en ese instante preciso viniera el mismísimo Freud y me lo preguntara, le podría explicar con lujo de detalles qué mierda es eso del deseo.

Aceite de oliva, ajo, pimienta recién molida, café en grano, tomates, canela, vino tinto, té. No concibo el concepto de sabor (y por lo tanto la vida misma) sin esos básicos absolutos.

Shame on me, se me siguen poniendo los ojos vidriosos con esa escena de The Bridges of Madison County en que Francesca agarra fuerte la manija de la puerta de la camioneta. No soy de esa gente que moquea por cualquier cualquier cosa, pero cuando hay algo que me angustia lo suficiente (que no son tantas cosas), lloro con toda el alma, hasta quedarme dormido mientras siento que se me va la vida en eso.

Hay algunas partes de mi cuerpo que me gustan más que el resto: las clavículas, los esternocleidomastoideos y el cartílago tiroides (a.k.a. nuez de Adán).

El primer libro que leí cuando tenía más o menos cinco años fue la versión original de La Isla del Tesoro, de Stevenson. Me morí del embole.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Esperaba que llegaras

Cuando encuentre al gracioso o la graciosa que esta tarde me dejó en el escritorio del trabajo una rosa con un post-it anónimo que decía Feliz Primavera escrito con birome Bic negra, voy a hacer varias cosas. En primer lugar le diré un montón de cosas horrendas y le recordaré que odio esta estación y que para alguien como yo en esta época del año es mucho mejor regalo un blister de fexofenadina que una flor; luego le daré un beso largo y apasionado y le propondré casamiento; y por último le preguntaré cómo se llama y si le gusta la sopa de zapallo con canela, porque me sale muy rica.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Falciparum

Ella y varios más me sugirieron que me guarde para cuando haga Clínica toda esta neurosis obsesiva y esta tendencia insoportable e incontenible mía a buscarle a todo una explicación lógica, racional, rotulable, repetible hasta el infinito en condiciones tabuladas de presión y tempratura.

Me odio con locura cuando hago comparaciones así, pero en mi cabeza es como la diferencia entre entender fisiología renal y aprender de memoria las ramas de arteria axilar, pero sin aquello de mamá es acróbata en dos circos.

Tendré que darme por notificado de eso, de que hay veces en que las cosas son como son y no hay nada que entender, nada que desglosar.

¿Y mientras tanto qué es que hago con todas estas ganas de entender? Ah, sí, me dejo de joder y me voy a leer mecanismos de patogenicidad de Plasmodium spp.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Come fly with me

  • Como no podía ser de otra manera, me despedí de Buenos Aires puteando al taxista que me llevó al aeropuerto. "Mirá, sabés qué, me tenés harto, estás desde Libertador y Callao tirando mierda por cualquier cosa. Si tan pocas ganas tenés de vivir, haceme un favor y tirate al río, que lo tenés ahí enfrente. Gracias, guardá el vuelto y comprate una vida." (portazo)
  • Para calmar el estrés del tráfico, de la discusión y de mi día laboral que había sido bastante agitado, me compré un sauvignon blanc de esos chiquitos en el preembarque. Los pasajeros primero me miraron con una mezcla de desaprobación e indignación; pero un rato después, mientras todos puteaban porque el vuelo se había atrasado, yo dormía como un angelito y pensaba en mí y en otras cosas lindas.
  • Tal como me anticipó mi amigo Lolo, los taxistas de Neuquén son MUDOS. El único comentario al comenzar un viaje de cerca de 20 minutos fue "Este aeropuerto está quedando chico ya", y luego SILENCIO. Pediré que mañana me manden mis cosas y me quedo acá.

martes, 8 de septiembre de 2009

Mi vida y el divorcio

Mi esposa
-¡Cosita! No comiste nada del soufflé de queso.

Mi amiga L.
-Ahora haremos casting en varias etapas. Yo me encargaré de la tortura psíquica. Si superan la prueba pasarán a la siguente ¿qué opinás?

Mi amigo Lolo
"Ya le comuniqué a mi secretaria que contrate un vuelo especial para traer de San Martín de los Andes la Fanfarria El Hinojal para su recepción en el aeropuerto de Nqn. (...)
Más vale que me deje cantidades demenciales de analgésicos. Y para el vuelo tome todos los recaudos que crea necesario. Tráigase también suero antiofídico. (...) No traiga la sunga y deje las musculosas de lycra para otra ocasión (se aplica también a las calzas). Todo media estación y por las dudas una bufanda. No se gaste en traer paraguas. Y tampoco va a estar de mas una camperita rompeviento. No se traiga todo el placard porque el lugar que le asignaré será mínimo, ok?"

Mi madre
-El jazmín ese todo a punto de florecer te lo llevás o lo prendés fuego, pero acá no se queda.

Mi hermana
-¿QUÉ? ¿DEJARLE QUÉ? Que se quede con todo el amor que le diste, que es más de lo que merece.

Yo
-Bueno, gracias por el ofrecimiento, pero prefiero declinar. No sabía que ya habían empezado las liquidaciones, igualmente.

El médico de mi empresa
-Tiene 13/8, está bien.
-(llanto)
-...
-(más llanto)
-Ud. es muy joven para estar así por una mujer.
-Es un hombre...
-Es lo mismo. Ahora váyase a su casa, arregle lo que tenga que arreglar, si mañana se siente bien viene a trabajar y si no me viene a ver a mí y se va. Ah, tire ese dramamine y tómese un vino mejor. Y váyase en taxi, mañana trae el ticket para que se lo reintegren.

Mi amigo Ed
"Para alegrar un poco!"
(Adjunto: invitación a Charity Sale de Ermenegildo Zegna con 85% de descuento, por la que me daré una vuelta en estos días).

Mi compañera del box de atrás:
-Che, no sé cómo se enteraron los buitres de todo esto, pero me están preguntando por vos. ¿Qué les digo?
-Que hablen con mi secretaria.

Mi analista
-¡Te rapaste!
-Sí, parece que salí de quimio.
-No, parece que te estás reencontrando con vos mismo, con tu imagen, y con lo que querés para VOS, y eso está muy bien.

Mi tía
-...y que le dijo, "Presentame a tu primo Jude Law!"

domingo, 6 de septiembre de 2009

1.28.6

[...]

He'll build a little home, That's meant for two
From which I'll never roam, Who would, would you
And so all else above
I'm dreaming of the man I love


Esta tarde cuando se fueron papá y mamá lloré un rato más. También me asusté un par de veces cuando al entrar al baño me encontré a un tipo rapado y con canas en las sienes que ahora (de nuevo) me mira desde el espejo, y me reí de que todo, TODO el mundo me diga que qué flaco que estoy y me recomiende que coma.

Después abrí una botella de vino, me preparé una cena como me gusta a mí (sabores simples, definidos, con algún detalle que destaque pero no opaque al resto y sin demasiadas vueltas), paladée despacio cada bocado, salí al balcón y brindé. Brindé por lo que vendrá, por todo lo que fuimos y por lo feliz que fui entre estas paredes. Ah, y por mí. Por sobre todas las cosas, brindé por mí.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Bozal

No me despacharé hablando de cuánto detesto que traten de entablar conversación conmigo los taxistas. Ahora, si quieren saber cómo callarlos, presten atención.

Primero una indicación clara de cuál queremos que sea el itinerario.

-Vamos por 9 de Julio y después por Córdoba hasta Agüero, ¿sí?

Después, en cuanto el energúmeno tira las primeras palabras de ese frenesí de calostro, darse vuelta, mirar por la ventana un punto fijo y perdido del otro lado del vidrio, y largarse a llorar despacito y casi en silencio.

Satisfacción garantizada, o le devolvemos su dinero.

martes, 1 de septiembre de 2009




Resulta curioso que en el caso estudiado fuera más evidente -unas horas después de la rotura ventricular, a simple vista y para un lego- la forma de deshidratación por goteo que llevó al shock hipovolémico que la isquemia generalizada severa y el shock cardiogénico por taponamiento cardíaco.