lunes, 21 de julio de 2008





Estudiar el mecanismo de toxicidad del cianuro es muy lindo porque nunca sabés cuándo podés necesitar envenenar a alguien.

Lo que no es tan lindo es que den este tipo de información libremente y a gente como uno, que es un potencial retoño de Yiya Murano.

¿Quién quiere masitas?

3 comentarios:

melquíades dijo...

Mi amiga Luciana me pregunta si yo sería en realidad capaz de envenenar a otro. La respuesta es no: ¿para qué matar a alguien y ahorrarle sufrimiento cuando puedo convertir el resto de su vida en un infierno sin nombre?

H.d.H. dijo...

Pobre Yiya. Hace poco la vi. Un amor. Cuanta ternura. Cuanta jovialidad. Cuanta dulzura tóxica!

The executioner dijo...

No, yo sí sería perfectamente capaz de envenenar a alguien, empezando por mi abuela. De hecho, ya logré que se ahogue cuatro veces en la misma cena. ¿El método? No bien el bolo alimenticio derrapa por esa garganta, yo me animo a decir cosas que en términos de su lógica parecen incoherentes tabuados; cosas como que el último libro de Pablo Perez tiene por nombre "El mendigo chupapijas", o que me gustaría que, en caso de tuviese hijos, uno fuese puto, el otro bi y una última lesbiana (simplemente como aporte a la comunidad. Yo no los crío ni a palos).
Beso