viernes, 20 de junio de 2008

Selección Natural

Hay un punto exacto en mi índice izquierdo, del lado que está más cerca del pulgar y a ponéle dos milímetros de donde empieza la uña que (por esas cosas de la evolución or the preservation of favoured races in the struggle for life) resultó anatómicamente más desfavorecido que el resto , y que producto de mi harto conocida torpeza y taquipsiquia es destinatario de heridas cortantes de profundidad y extensión variable con una frecuencia abrumadora.

Yo fantaseo con que un día resulte que la teoría del uso y el desuso y la herencia de los caracteres adquiridos es cierta, y la pielcita del pobre desarrolle una capa protectora superficial de aluminio o algo; y mientras tanto compro curitas de colores que peguen con el marco de los lentes y resistan el picado de un poco de cebolla y romero.

5 comentarios:

melquíades dijo...

Chicos, ¿qué es esto de estar escribiendo pelotudeces que no le importan a nadie?

Alguien dígame que por qué mejor no me compro un dedal para el próximo risotto que cocine y mándeme a estudiar de una patada en el culo ya mismo, por favor.

Pura López dijo...

exacto, pinta en época de examenes,no?
yo vi unos protectores de latex de dedos que son para dedo en serio,fijate que tal te funcionan los profilácticos esos aunque no sean de aluminio.
exitos!

Pura López dijo...

y sublime lo de las curitas combinadas.

PAblo.- dijo...

Para mí hay una señal clara: tenés que dejar de cocinar un poco. Dedicate a comer congelados y deliveries. Evidentemente hay un tema con eso, primero el pollo rebozado en pimienta, después el dedo que se rebana y en el medio, la fobia a las cacerolas. Yo lo hablaría con mi analista.
BTW, muy linda mano. Sexy.

melquíades dijo...

pura lópez: cuando estoy muy en asqueroso yo me pongo guantes de examinación para limpiar pollo, y ya me rebané varias veces con látex y todo... Voy a ver si en el mercado de pulgas están los protectores para manos de alguna armadura o algo así.

pablo: pasa que la comida y la cocina son una parte muy importante de mi vida, no sé bien por qué pero a un par de días de comer delivery o congelado me da una depresión horrenda. Además de que sería una picardía porque cocino estupendamente, claro; literalmente dejo mi sangre en la tabla de picar. Ahora que me lo decís y lo pienso, desde chiquito tenía un tema con las cacerolas. El miércoles lo voy a hablar con la analista, que seguro se hace una fiesta. Gracias por el cumplido, saludetes.