viernes, 18 de abril de 2008

Asiento

Subte. 8.30 AM. Subo dos estaciones después de la cabecera. Todos los asientos ocupados y, digamos, diez personas paradas. Entro al vagón y un señor que estaba sentado al lado de la puerta se levanta y se baja. Lucky me y me dispuse a ocupar el lugar vacío. Fue entonces cuando una mujer, por llamarla de algún modo, de unos cuarentaipico CORRIÓ unos dos metros, me pegó un empujón y puso su culo gordo en el asiento. La miré estupefacto y desconcertado y me quedé pensando si arrancar el martillo de emergencias de arriba de la ventana y reventárselo en el zapallo, si asumir que en realidad todo era uno de mis sueños bizarros y que de un momento a otro iba a aparecer una jirafa vestida con el uniforme de la Guardia Suiza del Vaticano o si fingir un embarazo para conseguir sentarme y seguir leyendo. Pero no hice nada de eso, y me quedé parado dirigiéndole una mirada iracunda y desencajada: temprano a la mañana me cuesta pero no tanto iniciar una batalla campal espontáneamente.

-¿Qué me mirás así?

-La miro así porque usted es una vieja maleducada.

Entonces la muy simia, y por favor en ese momento quedé al borde de arrodillarme y empezar a arrancarme los pelos de a mechones en un frenesí de furia, me vomita,

-Pero qué insolente, por favor. No sé de qué te quejás, además, si vos recién te subís y yo vengo viajando desde antes, qué poco caballero.

Empecé a revolver la mochila bucando mi Luger 9mm de la Segunda Guerra, pero la había dejado en el otro bolso.

-Usted es una vieja maleducada, pero la entiendo: con esas várices y esas hemorroides nadie se bancaría un viaje de siete estaciones parado.

- ¡AY PERO QUÉ PENDEJO MALEDUCADO! ¿Lo escuchaste? -dirigiéndose a una chica de veintipico de al lado suyo, que vestía un ambo de un verde DIVINO y que me miró sonriendo.

-Cállese la boca. Cuando le corten las piernas porque un cáncer le coma los huesos, ahí se va a acordar de mí.

No sé qué fue lo que siguió porque subí el volumen y di por finalizada la conversación, con la certeza de que se había hecho justicia y de que hoy voy a poder dormir en paz.

martes, 8 de abril de 2008

2 days in Paris

En el momento en que te parás un segundo y te preguntás, si tuvieras que elegir, con cuál de los dos personajes dirías que te sentís más identificado, ahí es como cuando alguien que casualmente va perdiendo se aburre de jugar al TEG, y decís que en realidad tanto no te gustó la película.