martes, 12 de febrero de 2008

Finalmente encontré la tetera nueva que necesitaba en un bazar lindo y caro sobre Santa Fe. Después de haber pagado le pregunto a la mica que atendía la caja si el número obsceno que tenía pegado un infusor con aspecto de objeto sadomasoquista o elemento de tortura medieval era el precio. Se para y le aúlla a un mono que en el fondo del local barría los restos de algo de porcelana,

-¡Che! ¿Cuánto estaba el COSITO ESTE PARA METER INCIENSO?

En ese momento le cercené la carótida con un pedazo de plato de postre y huí, raudo. Debe seguir desangrándose todavía: los fluidos de esa humanidad de arterias obstruidas y 380 kilos ganados a fuerza de sedentarismo y grasas saturadas no drenan así como si tal cosa.

1 comentario:

mosquita muerta dijo...

en le totón, cerca de tu facu, están de liquidación y todavía hay cosas lindas
saludos!!!