jueves, 22 de noviembre de 2007

Esta tarde, en la placita de Charcas, el SAME asistió a un hombre un poco excedido de peso y con una de esas narices rojas bien de hipertenso que cayó redondo agarrándose el brazo izquierdo.

Los médicos dijeron que puede haber sido un pequeño infarto, y se lo llevaron al Rivadavia acelerando en contramano por Agüero. El chico flaco, de remera azul y lentes de sol que llamó a la ambulancia mientras entraba en pánico al tratar de recordar algo de ese cursito de mierda que una vez hizo en la facultad porque lo llevaron de prepo tuvo una sensación extraña, como cuando te das cuenta de que por un pelo no terminaste enredado en los neumáticos del 152, al darse cuenta de que era casi una casualidad que su corazón haya aguantado todo el día sin reventar de la angustia.

3 comentarios:

melquíades dijo...

Aclaro el detalle de los lentes de sol porque eran las ocho de la noche y llovía.

Andy W dijo...

a vos te pasan cosas

ja

Pura López dijo...

buen samaritano, bien hecho.
bien por el señor que fue asistido.
a veces uno se siente util y entiende un poco mas las cosas