lunes, 10 de septiembre de 2007

Poltergeist

Hoy mi madre me hizo caminar durante una hora y media abajo de la lluvia y cargando un ramo de flores, una torta, dos sacos recién salidos de la tintorería y un paraguas porque no recordaba dónde había dejado estacionado el auto.

En el preciso momento en que -luego de convencerla de que lo habían robado y mientras la llevaba casi a la rastra a la seccional más cercana para denunciar la sustracción del vehículo con tal de que dejásemos de dar vueltas como mogólicos- cruzábamos Pedro Goyena, diviso el coso blanco y con el inconfundible espejo roto por la puerta del garage (No pasa, mamá. Sí que pasa. No, no pasa. Es mi auto y si yo digo que pasa, pasa. Crash). Pero te juro que yo lo dejé en Thompson al 600. Seguro que sí, mamá. Alguno lo debe haber cambiado de lugar y puesto abajo de este plátano para que se llenara de esa pelusa inmunda.

14 comentarios:

Mr. York dijo...

No se bien porque pero seguro que en algun momento de nuestras vidas los padres y los hijos cambian de roles, para disfrutar de una dulce venganza.

lamentablemente no voy a tener hijos con quien vengarme por lo que decreto mi venganza contra todos right now!!!

besos
york.-

mosquita muerta dijo...

si era el cumpleaños de su madre está más que justificada y perdonada
saludos

Lolo Lontananzo dijo...

Usté me perdone, pero vengo a ejercer una defensa de su madre. Este tipo de teletransportamientos se produce cuando la lluvia descompone la escasa luz que logra atravesar las nubes. Con esta lógica, lograremos entender que un auto estacionado en Thompson aparezca en P. Goyena sin más explicaciones.
PD: ¿Estaban de festejo? Tortas de qué? Ése detalle es importante =P (hoy quiero selva negra).

Abrazoooo!

Mr. John Steed dijo...

Ah qué plato! Justamente hace unas pocas semanas ella me llamó por teléfono y me dijo que vaya al garage para ver si su auto tenía las cubiertas bajas, pero cuando llegué, el coche no estaba!
Así que la llamé para avisarle y me dijo:
'Me lo suponía, no sé dónde lo dejé.'

Debe existir algún patrón madre entre las madres que haga que este tipo de comportamientos sea usual, no?

Lucy in the sky with diamonds dijo...

Ja!
Estaba en Caballito veo.
Ahí en la calle Thompson hay una casa de empanadas que se llama "Anice" que vende las mejores empandas al horno de Bs As. Sepalo.
Imperdonable ir a la tintorería a buscar cosas un día de lluvia y no tener el auto en la puerta.
Y lo de su madre.... y sí, pasa.
Un beso!!
Lucy.-
PD: Lo adoré con las flowers eh.

EmmaPeel dijo...

Opte por ponerle el Lojack a su madre
saludos

melquíades dijo...

mr. york: jajaja creo que yo implementaré su misma política. Un beso!

mosquita muerta: de ningún modo! mi cumpleaños está más cerca que el suyo! Nada de justificaciones. =P Un beso!

lolo: creo que le dije, no? Una torta de manzana y canela con cubierta hipercalórica de manteca y azúcar que hacen en una confitería de José María Moreno y Alberdi, RIQUÍSIMA. Nada de festejos, en mi familia somos bulímicos sin justificación alguna =P Abrazou!

mr. john steed: ¿ha visto? Yo creo que es inherente al título de madre el no saber dónde se deja el auto. Recuerdo de más niño recorriendo una y otra vez los estacionamientos de los supermercados, qué pesadilla... Besou!

lucy: en Caballito, sí. Tomo nota de lo de las empanadas, che. Y lo de la tintorería... Creo que también hablé de esto, pero en pocas ocasiones me siento TAN estúpido como cuando cargo esas perchas inmundas por la calle. Besote!

emmapeel: yo creo que sería para peor. Terminaría despreocupándose por completo y llamando al seguro dos veces por semana para que le digan dónde está. Un beso!

Carolei dijo...

Jajajajajajajajajajajaja (es lo único que puedo comentar)

Desde un laberinto dijo...

Las madres nunca, pero nunca tienen la razón, especialmente cuando nosotros somos los hijos y estamos en desacuerdo con ellas. Sólo puedo pensar en el famoso dicho "Madre hay una sola... por suerte" o "Madre hay una sola... y ¿porqué justo a mí me tocó tener la que tengo?"
Lo peor es cuando tienen razón y uno debe bajar la cabeza y mostrarse arrepentido. Afortunadamente, no fue su caso. Un abrazo!

Pequeño Shopenhauer dijo...

No te hagas la víctima: eso no es nada.

A mí mi madre me hacía beber aceite de oliva, me limpiaba con un huevo y me llevaba a "templos espirituales" donde señoras locas me manoseaban el estónago para curarme la gastritis.

Desde entonces me volví homosexual.

melquíades dijo...

carolei: creo que yo debería empezar a reírme de ella en lugar de hacerme tanto problema, también =P Un beso!

desde un laberinto: mirar a mi madre a los ojos y seguir discutiéndole incluso cuando tiene razón es una de las pocas cosas que todavía no logro hacer sin sentir culpa. saludetes!


pequeño shopenhauer: claro, el trauma de una madre como esa lo explica todo. ¿Homosexual? Pues por lo que dijo acá, creo que va siendo hora de que deje de vivir una vida de mentirita.

Pequeño Shopenhauer dijo...

Tienes razón: dejaré a mí familia y me dedicaré a buscar lo que realmente me gusta: los motociclistas.

¿Pero ,no crees que es demasiado tarde?

Por cierto, deja de coquetearme, macho.

melquíades dijo...

pequeño shopenhauer: qué imagen , un hombre casado corriendo detrás de un hombre forrado en cuero de mala calidad y aceite para motos. Nunca es tarde, mi estimado. ¿Coquetear? Creo que no nos estamos entendiendo.

Pequeño Shopenhauer dijo...

Entonces me largo