jueves, 20 de septiembre de 2007

Spring

¿Saben una cosa? Los voy a agarrar de las pestañas uno por uno y a hacerles un enema con todas las pastillas que tengo que tomar para paliar los efectos de vuestra primavera del orto. Después voy juntar toda la pelusa de plátanos y se los voy a hacer aspirar con un caño del diámetro de Juan B. Justo mientras salto y canto "Esperaba que llegaras, te esperaba primavera" con un collar de claveles atado en el cuello. Un poco más tarde los va a pasar a buscar un micro que los va a llevar a juntar con los dientes toda la mugre que van a dejar en cuanto lugar con verde haya y se las va a meter por la uretra y sin anestesia.

Vagos de mierda, vayan a picar piedra. El día del estudiante se festeja como corresponde, aprovechando la tarde para que entre por ósmosis todo lo que pensaba leer en la semana que hubiese tenido si no me adelantaban el examen.

domingo, 16 de septiembre de 2007

37/52

La semana treinta y siete del año pasó apaleándome con una macana hasta regalarme un nivel inaudito de cansancio -también físico, pero sobre todo psíquico-, impregnándome la boca con el sabor de ser un año menos joven y de la visita -fugaz, pero extremadamente intensa- de mamá R., que partió dejando el cajón de los remedios alardeando un stock de medicamentos renovado, que pide a gritos que experimente sus efectos colaterales y adversos; la heladera llena; tablero y taburete nuevos para A.; la canilla del baño que por fin dejó de gotear; y un sentimiento como de contradicción que me da de cachetadas por momentos.

jueves, 13 de septiembre de 2007

21

Resulta que hoy es mi cumpleaños. Creo que dormir catorce horas es una muy buena manera de empezarlo. Luego les cuento cómo siguió, pero les adelanto que tener la edad suficiente para poder agarrar el permiso de mis padres y prenderlo fuego sin miedo, si total ya me puedo ir del país solo no se siente taaaaaan distinto a no tenerla.


lunes, 10 de septiembre de 2007

Poltergeist

Hoy mi madre me hizo caminar durante una hora y media abajo de la lluvia y cargando un ramo de flores, una torta, dos sacos recién salidos de la tintorería y un paraguas porque no recordaba dónde había dejado estacionado el auto.

En el preciso momento en que -luego de convencerla de que lo habían robado y mientras la llevaba casi a la rastra a la seccional más cercana para denunciar la sustracción del vehículo con tal de que dejásemos de dar vueltas como mogólicos- cruzábamos Pedro Goyena, diviso el coso blanco y con el inconfundible espejo roto por la puerta del garage (No pasa, mamá. Sí que pasa. No, no pasa. Es mi auto y si yo digo que pasa, pasa. Crash). Pero te juro que yo lo dejé en Thompson al 600. Seguro que sí, mamá. Alguno lo debe haber cambiado de lugar y puesto abajo de este plátano para que se llenara de esa pelusa inmunda.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Claro, ahora que lo pienso, lo que antes va a terminar aburriéndome de twitter es que tiene más problemas técnicos que el reactor cuatro de Chernobyl...

domingo, 2 de septiembre de 2007

La vecina del B acaba de verme por la ventana, vistiendo unos calzones colorados y cantando Frank Sinatra como un poseso. Ai guónt tu güeic ap in a citi dat dasent eslíps. No me deja otro remedio más que acabar con su vida y desintegrar su cuerpo con ácido nítrico.