sábado, 30 de junio de 2007

Por momentos pienso que hay algo en esta pareja que falla, y que yo me esfuerzo inconscientemente por suplirlo con comida. Luego lo pienso un poco mejor y -como no encuentro ese punto débil- especulo con que en realidad estoy intentando, guiado por una fuerza oscura e incomprensible, que ambos lleguemos a los treinta con la aorta taponada por un ateroma del tamaño de Pensacola.

No encuentro otra explicación para el hecho de que de la inmensa mayoría de las comidas que preparo puedan comer tranquilamente una o dos personas más, y de que su contenido calórico sea suficiente para sobrevivir un invierno al aire libre en Reykjavik.

"Es miércoles al mediodía, algo livianito, una ensalada", y me descubro atiborrándola de palta, aceitunas y nueces.


Nadie comprende cómo, aun así, con mi metro setenta y cuatro, no logro sobrepasar la barrera de los sesenta kilos ni llenándome los bolsillos de bulones.
No sé qué me pasa. No sé. Durante el día A. me preguntó varias veces, más confundido que molesto "¿Te pasa algo? Estás serio, como frío, monosilábico...", y aunque no puedo negárselo tampoco sé qué contestarle. Trato de convencerme a mí mismo de que es cansancio y que esta sensación extraña, -como de abulia y deseo de madar la rutina a la mierda, como de mal humor pero sin las ganas de enojarme y putear como de constumbre- es liso y llano cansancio y que durará hasta que me saque de encima este puto parcial o lo que se me ocurra en ese momento, pero no me gusta no creérmelo y tampoco sé si quiero inventarme una mentira mejor.

jueves, 28 de junio de 2007

Si hay algo que me rompe soberanamente las pelotas, que remueve el psicótico que llevo dentro, es que pretendan dar cátedra en general y darme cátedra en particular cuando no saben hacer uso del idioma.

Y no es que me molesten las faltas de ortografía o los errores de redacción en términos absolutos; pero que alguien que para expresar algo como "¿Si no qué, entonces? Vos decíme que querés y listo..." escriba otra cosa del estilo de "Sino que? entonces...listo, decime, vos qué querés?", y que yo tenga que detenerme a releer y quemar ATP dilucidando qué mierda pretendieron vomitar me exaspera, me contractura; y mientras me quita las ganas de entender me incita a hacerlo para luego imaginarlos muriendo de una manera horrenda.

Que quede claro. Me parece perfecto escribir q en lugar de que o, baca en lugar de vaca, porque no se presta a confusión; pero escribir aducción en lugar de abducción...

En otro orden de cosas (en el mismo, en realidad), quiero vacaciones YA.

miércoles, 20 de junio de 2007

Es un solo

Ayer volvía del supermercado, cargado como un ekeko, y mientras cruzaba la calle veo que dos pibas me sonríen. Las confundo con dos amigas (la iluminación no es buena en esa cuadra, y yo debo hacer arreglar con urgencia el cristal que se rompió a mis lentes -los de repuesto murieron bajo mis pies hace ya tiempo-), y también les sonrío y hago gestos que me avergüenza reproducir. A medida que me acerco y me doy cuenta de que definitivamente no son ellas, me da un poco de pudor y otro poco de miedo comprobar que siguen mirándome fijamente y sonriendo. Me apuro a abrir la puerta preso del pánico (soy temerario a veces, no tenían más de dieciséis años) y mientras la dejo cerrar escucho que una le dice a la otra casi en un susurro "Te dije, boluda, te dije que era Ale de Miranda... ¿Viste qué raro que vaya a hacer las compras él?"

Mientras llamaba al ascensor y esa frase seguía reverberando en mi cavidad timpánica no supe si reirme o largarme a llorar y luego afeitarme la cabeza y sumergirla en amoníaco en polvo.

domingo, 17 de junio de 2007

Cocoon

(Hace unos días mi padre resbaló en la bañera y se dio un golpe espantoso en el que no murió de pura casualidad, pero que le dejó el tobillo derecho esguinzado, un corte en la cabeza y el esmalte de un diente saltado. Como es ley en esta familia, yo me enteré varios días después, cuando volví y vi su pata metida adentro de una férula. Desde entonces desfila por la casa rompiendo elementos por cifras astronómicas, dando órdenes y haciendo cualquier cosa que no implique seguir las indicaciones del médico).

Anoche, luego de un período de ascetismo por motivos académicos que me pareció un siglo, salí con amigos a los que no veía hace ratos. Tomé sólo dos copas de vino y un martini, y volví a mi casa alrededor de las cuatro am. Esta mañana (mañana es un eufemismo, eran alrededor de las trece treinta) desperté con un dolor de cabeza que podía ser repartida en todo el Regimiento Tres de Infantería de Patricios, y lo primero que vi fue a mi padre en bata y con el bastón en la mano, leyendo el diario con los lentes en la punta de la nariz. Por un momento, mientras lo veía abrir el regalo y yo bajaba con medio litro de Gatorade una pastilla de omeprazol y otra de ibuprofeno que aplacaran la resaca, y mientras esa imagen siguió grabada en mi retina me sentí tan pero TAN viejo...



Hay dos cosas en las que no conocí a nadie que me ganase: cocinando y eligiendo regalos. El libro sobre Chagall que le compré al ahora seudoinválido de mi padre es un claro ejemplo de por qué.

viernes, 15 de junio de 2007

Es una gran mentira eso de que sólo las mujeres tienen hijos. Yo les juro, les juro, que el examen de anatomía por imágenes de esta tarde fue un parto sin peridural.

miércoles, 13 de junio de 2007

Holocausto

En las últimas setenta y dos horas Vicente fracturó la cabeza de dos fémures, la espina ciática de un coxal, las láminas perpendicular y cribiforme de un etmoides, un peroné, un calcáneo y una escápula; hizo añicos un bowl; robó queso de arriba de la mesada, lo comió y luego lo vomitó sobre el cubrecamas (blanco); arrojó mi cepillo de dientes adentro del inodoro; hizo en la cocina una simpática instalación que di en llamar "El Corralón", construida íntegramente en piedras absorbentes volcadas de su caja; desarmó un rollo de papel higiénico completo; estornudó en mi cara y arrancó las teclas ve corta, efe y o del teclado.

¿Alguien osará decir que la belleza no otorga inmunidad?

viernes, 8 de junio de 2007

Día de furia

Por una puta vez en la vida me levanté temprano, salí temprano, desayuné temprano y bien, todo indicaba que por UNA vez tenía que llegar a horario. Pero no. Chocó el colectivo. Había un embotellamiento y un camionero imbécil imbécil de esos que con niebla y todo siguen yendo a ciento cuarenta se lo llevó puesto.

Yo estaba boludeando con el chicle y me mordí un poco la lengua nomás, pero una vieja mogólica justo se había agachado y se dio la jeta contra el coso que está entre el asiento de atrás y la puerta. Pelotuda, se hizo mierda. Yo ya había cerrado los ojos, puesto Brand New Day y subido el volumen, como preparándome para un día de mierda; y no sé quién fue la mente brillante que me vio el guardapolvo (con una mancha de té en la solapa y otra de formol en la manga), y una microcefálica dijo

-Ay, vos seguro que sos médico. ¿Por qué no la ayudás a la señora?
-Eeem... En realidad no, estoy estudiando pero... (Hija de una gran puta, ¡¿tan viejo parezco?!)
-No importa, seguro que de nosotros sos el que más sabe.
-(Claro, si vos ni siquiera sabés hablar, pedazo de mamerta) Pero le digo que ni siquiera tengo...
-¡Dale, que se desangra la señora! (por la mañana la gente es particularmente proclive a exagerar)

Sangraba un poco la nariz nomás, y tenía la frente cortada... Juro que estuve a punto de hacerle un torniquete en la carótida por forra y quejosa, pero no, me limité a decirle, haciendo el menor contacto posible porque hedía a spray para el pelo y a perfume berreta "tome, señora, apriete acá y no levante así la cabeza que va a tragar sangre".

Debería haber agregado "Y deme un par de guantes nuevos que acabo de ensuciar con los fluídos mugrientos de su nariz de mierda los que iba a usar para anatomía; llévese mis zapatillas y arrégleselas para sacarle esta mancha de sangre que no va a salir con nada; y rece para el que la atienda en la guardia sea cirujano plástico porque tiene el nasal fracturado y si en ese corte de la frente no le queda cicatriz yo soy Alain Delon"; pero no... Y ni siquiera dijo "Gracias" la muy forra, solamente aullaba "Ay, ay, ay... Ay, ay, ay", como si la estuviesen despellejando. Si tenía un soplete de acetileno la hacía callar cauterizándole la la laringe a llamarada limpia. Qué poca tolerancia al dolor que tiene la gente

Hace poco mi madre manejaba y también estuvimos a punto de hacernos bosta por ahí cerca. Lo único que pido, mi última voluntad, es que si alguien está tratando de matarme, al menos tenga la delicadeza de pedirme que me suicide y me permita morir de una forma un poco más pintoresca que arrollado por un camión de hacienda.

Ah, y luego, cuando en las escaleras de la facultad me agaché a levantarle una bufanda infame a otra vieja chota me partí una uña.

Si en estos días aparece un geriátrico incendiado, ya saben dónde encontrarme.

jueves, 7 de junio de 2007

Alguien tráigame ya alcanfor para oler y una bolsa de papel donde respirar, creo que voy a morir de hiperventilación.


domingo, 3 de junio de 2007

Vergüenza ajena

Lamento profundamente que me toque votar del otro lado de la General Paz.

Me va a costar ver cómo el imbécil este gana y gobierna el lugar en el que paso (si no más) la mitad de mi tiempo sin poder hacer absolutamente nada para evitarlo.

Aunque por otro lado mejor. Si tuviese que soportar la infamia de tener que optar entre el ignorante de tabique roto, y el fantoche ridículo del peronista autoritario y la milonguera decadente, el vómito en el cuarto oscuro me saldría como reflejo. Y eso sí que no es de caballeros.

viernes, 1 de junio de 2007

Sonaré despectivo, lo sé. Daré la impresión errónea de que no me gusta mi carrera, lo sé. No faltará quien se dé por aludido y diga que no son tan fáciles como parece, que cada una tiene lo suyo y blablabla, también lo sé. Pero cuando llevo dormidas alrededor de doce horas en cuatro días; cuando empiezo a convencerme de que en lugar de esforzarme por quitarme el olor de encima sería más fácil llenar un frasco de perfume con formol al diez por ciento y fingir que el hedor es a propósito; cuando noto que la mesa parece más un osario o una biblioteca que una mesa; cuando no recuerdo la última vez que estuve libre de cafeína; cuando me pasé un verano entero estudiando para un exámen en el que me masacraron; cuando la imagen de Agustín de espaldas, inclinado sobre el tablero y dibujando o cortando figuras milimétricas hasta la insanía no me es extraña, y la ventana está encortinada con láminas secándose o por ser calcadas, radiografías mentonasoplaca y resonancias de túnel carpiano; cuando con mis amigos últimamente reunirnos es seguir cada uno con sus libros pero al menos vernos las caras, cuando todo eso pasa y escucho a alguien decir "No, pasa que ahora rindo y estoy a full", no puedo evitar preguntarle qué estudia. Y si recibo como respuesta Organización de Eventos, Protocolo y Ceremonial, Educación Física, Cosmetología, Producción de Moda e incluso (si estoy demasiado cerca del colapso) Enfermería o alguna paramédica o aun Medicina en la Barceló, a veces temo que mi cara transmita el "Vos sí que no tenés ni puta idea de lo que es matarse estudiando...". Pero soy un caballero, y mientras por dentro me carcomen como un cáncer las ganas de meterle los tres tomos del Rouvière, el atlas de disección por regiones de Testut, un calcáneo y un coxal por la uretra , pongo mi mejor cara de irish-blooded-gentleman y mientras me refriego el mentón y me prometo emparejar mañana esta barba de indigente vomito un sarcástico "Claro, me imagino... Es RE difìcil, ¿no?".

Por lo general después de eso me pregunto por qué no me habré anotado en Tecnicatura en cultivo de orquídeas o algo así, encuentro la respuesta sin pensarla, me río de mí mismo, escucho los omóplatos crujirme mientras me estiro y recito de memoria los valores nutricionales de la Coca Cola de tanto tomar, me preparo (por el bien de mi mucosa gástrica) un té después de tanto café y sigo leyendo sobre las células de Purkinje, no diré que más feliz, pero sí más convencido que al principio.

Update: acabo de leer aquí una tesis en la que, con su particular estilo, Niño Pol expone una visión sobre la educación superior a la que adhiero en varios aspectos.