sábado, 28 de abril de 2007

Cerradura I

Esta mañana quedé encerrado en casa de mi novio. Confieso que en un primer momento putée un poco, y hasta me esforcé para que sonara lo más creíble que se pudiese el mail que escribí a mi jefe explicándole la situación y mintiendo que tan pronto como pudiera salir partiría raudo hacia las oficinas. Me tomé algunas licencias poéticas al hacerlo, emperifollé un poco las cosas, de acuerdo, pero fue sólo con fines estéticos.

A pesar de que insisti para que no lo hiciera, A. abandonó su clase y volvió para abrirme. Para ese entonces ya era cualquier hora, así que decidí (decidimos) que en lugar de llegar tardísimo iba a pegarme un faltazo olímpico, a pasarnos la tarde hueveando, a almorzar por una vez como dios manda y a dormir la siesta para ir bien frescos él al trabajo y yo a impregnarme de olor a formol en la facultad.

Mi reino por que el resto de las tardes de mi vida sean así.

6 comentarios:

melquíades dijo...

Los mantendré al tanto de la fabulosa historia con la que pienso despacharme mañana para excusarme.

Anónimo dijo...

Para la próxima ya sabés. Tirá las llaves vos, así se repiten tardes como esas....
Saludos,
Duncan

Pabl3Te dijo...

Aaay que linda historia! Re da guardarla en un vhs y mostrarla a los hijos :D jaja. No se porque me imagine eso. jajaja Salud3Tes!

3♣

melquíades dijo...

Hoy mi jefe tenía sobre el escritorio un blister de Prinox al que le faltaban varios comprimidos, así que ni se acordó de mi ausencia de ayer.


duncan: fíjese que creo que ni aunque lo hubiese planificado me hubiera salido tan bien. Es un gran consejo, de cualquier modo. ¡Saludos!

pabl3te: jajaja. Es que si tengo hijos no me sentiría del todo bien incentivándolos a que hagan ese tipo de cosas. Un abrazo!

La Co dijo...

Yo quiero una tarde así, yaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Donde las venden? las regalan? las sortean?
donde? DONDE!!???

melquíades dijo...

la co: nada de eso. Usté haga como si nada, que cuando menos lo espere...