sábado, 10 de marzo de 2007

Raining again

Es un hecho. Los días de lluvia exacerban los rasgos (cualquier rasgo) del temperamento de las personas

Los que cuando el día está radiante somos caballeros, y le cedemos el taxi a la vieja decrépita o la dejamos subir primero al colectivo; lo hacemos con más razón cuando llueve: si yo me patino en un charco a lo sumo quedaré como un ridículo con un hematoma en el culo, ella se partiría la porosa cabeza de su fémur en catorce.

Y los que cuando estoy por cruzar la calle (por la esquina, naturalmente) aceleran, cuando llueve además se acercan al cordón para regalarme un baño de agua, mugre e hidrocarburos; las que normalmente pasan y me pegan con la cartera además intentan hacerme una biopsia de córnea con los fierritos del paraguas, y así.

Las precipitaciones no son una amnistía.

5 comentarios:

Minerva dijo...

Momento: sobre la amnistía para vestirse no queda otra, el otro día que diluvió yo iba con mi pollera de diva y mis zapatitos de tacón y para qué, sí metí las patas hasta las rodillas en el agua! Ahora, respecto a lo otro, muy de acuerdo, las viejas ansiosas por subir primero, en los días de lluvia ni siquiera esperan a que uno les ceda el paso; simplemente, te sacan un ojo con su paraguas de mango dorado.

Lucy in the sky with diamonds dijo...

Sí, estoy de acuerdo. Yo me pongo más mimosa y mas necesitaba de arrumacos, de afecto. No se por qué.
Y con la ropa....ufff, es todo un capítulo aparte. A veces no va de la mano la obligación laboral (y con esto, tener que vestirse super) y la condición climática (tener que hacer malabares en la lluvia para llevar impecable).

Y ODIO la gente que no sabe manejarse en la vida con un paragüa. Usen piloto sino!
Un beso.

melquíades dijo...

minerva: me refería no tanto a los que preferimos no someter a nuestra ropa de gala, más bien a aquellos que creen que porque llueve pueden usar un paraguas con animal print, botas amarillas como las que se ponía Abel Fatala (¿se acuerdan de él?) para ir a destapar sumideros y un piloto fucsia. Todavía tengo el raspón que me hizo en el cuello una notanvieja que no parecía acostumbrada a usar paraguas ni a vivir en sociedad, por sus modales.

lucy: respecto de la ropa, yo soy de los imbéciles que se visten de color crudo, felices, pero con una sensación extraña al hacerlo; y apenas piso la primera baldosa floja y me salpico hasta el tuétano, interpreto -demasiado tarde- esa sensación inespecífica. Y sí, si no te podés manejar con un paraguas, tomáte un taxi...

Lucy in the sky with diamonds dijo...

El paragüas es muy bueno para correrte a la gente en el subte. Esos que se te pegan a las partes, con el paragüas, la marcás la distancia.
Lo estuve haciendo estos días, y me dio un super resultado!
Recomiendo!
LSD.-

melquíades dijo...

lucy: es una buena idea. Yo estaba pensando en comprarme una picana, un estilete o algo parecido, pero creo que la opción del paraguas es legalmente menos riesgosa.