martes, 8 de agosto de 2017

Vissi d'arte.

-...y creo que voy a invitar a la mesa chica el sábado antes de irme y les cocino para vaciar el freezer.
-No te la creés ni vos la de vaciar el freezer, ¿no?
-...
-Le restás tanta importancia a lo que le das al resto y que al final terminás pensando en serio que siempre lo que te dan a vos es lo que tienen en el fondo del freezer.
-Morite, puta.
-Nos vemos cuando vuelvas. Cualquier cosa me escribís.

lunes, 29 de mayo de 2017

Y a mí qué mierda me importa

Todo bien con la soltería y la soledad individualidad, pero cada vez que me preparo un martini sigo calculando a ojo las proporciones como si en realidad estuviera armando dos. No sé bien si hablarlo en terapia o en AA.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Nadie está leyendo.

Acá iría un chiste onda qué lástima porque tenés lindos dientes que en realidad es para no decir que qué lástima porque posta me gustás pero me da pudor así que mejor me callo.

domingo, 23 de abril de 2017

domingo, 12 de febrero de 2017

Blindex

-Vos sos medio como esos vidrios templados que hay en los bancos. Resisten un montón pero el día que no aguantan más no se rompen en dos, estallan en mil pedazos que vuelan para todos lados y que como son chiquitos y medio sin filo parece que no, pero también lastiman.

lunes, 16 de enero de 2017

Better find a way to fence me in.

Separarse también es perder ese pedazo tuyo que sólo el otro conoce y que ni vos mismo podés ver. Tal vez esa sea la parte más triste de todas.

lunes, 9 de enero de 2017

Liana

El Haemophilus es un bicho agresivo y medio de mierda al que le cuesta crecer en algunos medios de cultivo.

A T. lo conocí por una red social de esas enseguida después de separarme. Enseguida quiere decir enseguida.

Siempre fui muy  pragmático-ejecutivo-ordenadito pero de repente envolver un puto plato (que compramos en un anticuario perdido en el medio de la ruta ese fin de semana en Uruguay, te acordás, yo acababa de rendir pediatría, nos agarró la lluvia volviendo de almorzar en una fonda inmunda frente al río donde nos cobraron un millón de dólares y nos metimos a ese galpón, revolvíamos chatarra empapados hasta el último hueso y nos reíamos mucho un poco de que la vieja que atendía pensó que éramos hermanos y otro poco creo que de puro borrachos) en papel de burbujas me desbordaba por completo.

Yo no tenía ningún tipo de resto emocional como para ni remotamente sentir nada por nadie. Mi vida era literalmente un montón de cajas a medio embalar con rótulos absurdos ("boludeces", "esenciales", "baño no baño", ¿qué clase de orden es ese?) y una lista de pendientes y cosas a resolver (ítem 1 de la lista: mi vida) sin sentido alguno.

¿Un cirujano, José? ¿Really?  ¿Algo más lugar común no había?. No existe un cirujano que sepa de medicina y encima tome pinot noir, no seas ridículo; andá que en clínica querían hablar con vos por la candidemia. Parece un chiste pero que tu primer contacto con el mercado después de tanto tiempo sea alguien con quien tenés tema de conversación fácil (aunque sea un clavo endomedular infectado o si el uso de prótesis impregnadas en colistín reduce la tasa de osteomielitis aguda en la fractura expuesta Gustilo III) hace del mundo un lugar más amigable.

Al día siguiente con una amiga nos tomamos las joyas de la bodega tipo espinacas de popeye (no vas a estar mudando botellas de vino, ridículo), lloramos un par de baxters de ringer cada uno y en una tardenoche metimos muchos años de felicidad en un montón de cajas vacías de guantes de cirugía y catéteres para diálisis.

Con T. nos vimos un par de veces más. Después se volvió a su ciudad y no volvimos a hablar. Cada tanto me acuerdo de él como de esa gente que pasa medio sin que ninguno de los dos se dé cuenta pero pero después caés que por algún motivo ridículo fueron indispensables. Como la estría de estafilo aureus que sembrás en el agar sangre sólo para que crezca el Haemophilus.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Hemocultivos x2.

Cuando de R1 aprendés a hacer hemocultivos al principio necesitás alguien que te haga una limpieza superficial, te alcance las cosas mientras vos estás estéril, te saque el lazo cuando terminaste de sacar sangre, cosas así. Está OK pero en algún momento tenés que aprender a ordenarte, a ser muy metódico (fijate desde el principio cuántas gasas y agujas y jeringas vas a necesitar etc porque una vez que estás estéril no vas a poder tocar nada que esté sucio) y a hacerlo solo.

Aplica a cualquier procedimiento estéril y a la vida en general.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Asistolia

La primera vez que ves morir a alguien es de esas cosas que no te olvidás nunca en la vida. No digo la primera vez que ves un muerto o que reanimás un paro (ya ni sé cuándo fue), la primera vez que alguien se muere en-tu-cara. Está ahí, hablándote, diciéndote alguna cosa ridícula (¿por qué todo el mundo tendrá ganas de hacer caca o de tomar agua o de hablar por teléfono cuando está a punto de morirse?) y de un segundo a otro -literalmente, de un segundo a otro- deja de tener una historia y anécdotas para contar y proyectos pendientes y amor para dar y pasa a ser un objeto inerte sobre la cama, un montón de cajas desordenadas puestas así nomás una encima de la otra. Cada vez que lo pienso me resulta más perturbador.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Neutropenia febril.

M. era mi paciente favorito. Me suena que no está muy bien tener pacientes favoritos igual. Lo conocí enseguida después de terminar el primer año de la residencia; una picadora de carne de la que si salís con UNA neurona viva y todavía podés sentir algo y empatizar con alguien tenés que brindar. Un linfoma con un pronóstico de mierda que contra todas las estadísticas estaba respondiendo muy bien.

Un día, hace unos meses, me enteré de casualidad mientras rotaba en otro servicio que M. se había muerto. Siempre nos "peleábamos" porque NUNCA se quería internar, siempre terminábamos haciendo un manejo ambulatorio absurdo y contra toda norma y siempre zafaba. Había empezado con fiebre el fin de semana y se jugó a esperar hasta el lunes porque pensaba (sabía) que iba a terminar convenciéndonos de alguna conducta infectológica bizarra para no internarse. No llegó. Una Pseudomonas o algún otro bicho de mierda de esos.

Las enfermedades oncohematológicas son por lejos las que tienen un curso más teatral, cinematográfico de todas. Todo tiene nombres grandilocuentes (crisis blástica, remisión completa, CyBorD, HYPER-CVAD, galactomananos), cada mínima manchita en la piel termina en pantomografía, cada intercurrencia es una catástrofe y cada fiebre es ametralladora de antibióticos que indicás con mano sueltísima y que no me convencés ni en pedo de poner en otra situación. 

Los descenlaces también siempre son espectaculares, catastróficos. Otros finales son más lentos y agónicos (un cáncer metastásico), o más impredecibles y rápidos (una FV, una embolia pulmonar); los linfomas y leucemias tienen una cosa muy de estar días, semanas, meses en una vorágine de quimio - neutropenia - fiebre - antibióticos x 1000 - nueva quimio y así, hasta que PAF un evento final (una hemorragia cerebral inesperada, un shock séptico del que no sale) y te quedás como si al final de la receta te das cuenta de que la crema que acabás de ponerle está agria y tenés a todos los invitados esperando muertos de hambre.

En la vida a veces me pasa igual. Estoy meses quemándome la cabeza con algo y sopesando mil variables para tratar de entender qué tengo que hacer, hasta que de golpe me cae un alud de mierda encima. Y ahí me quedo un poco descolocado, tipo y ahora qué. Y ahora nada, salame, a veces las decisiones se toman solas.


sábado, 22 de octubre de 2016

Self-sustaining

El problema de cuando sos muy culo inquieto y meticuloso y autosuficiente con tus cosas es que a veces te encontrás metido en un magma de mierda emocional y no entendés si está bien que no pidas ayuda porque son cosas que pasan y la historia natural de la existencia y lo podés manejar perfectamente o si mejor ponete cómodo y sentite solo un rato.

jueves, 2 de junio de 2016

Cuando recién aprendí a cocinar me pasó algo parecido a cuando entré en esa parte de la carrera en la que de un día para el otro entendés cómo-funciona-y-cómo-se-rompe-el-cuerpo: cada cosa nueva es una revelación magnífica, espectacular, tipo fuegos artificiales porque aprendiste la fisiopatología de la sepsis o a amasar pan. Un poco más tarde crecí, me rompieron el corazón un par de veces, salvé un par de vidas y me cargué otras tantas, aprendí a calcular a ojo la proporción harina-levadura-agua para el pan. Después de eso viene una cosa como de aprender de una forma entre infantil y de chamán, un empezar a ver las cosas mínimas, las pequeñas señales y encontrarles silenciosamente y sin espamento un patrón que en general no falla.

Escuchar el ruido que hace el ajo sobre el aceite caliente, sentir el tacto del cuchillo sobre la tabla o la textura de la leche en el café, ver cómo salpica el vino sobre la copa al servirlo para darte cuenta si están a punto. Oler la sopa y saber si está bien o si el brócoli ese está sobrecocido. Sentir el punto de la carne sólo con sólo pispearla sobre el fuego. Ver algo indescriptible en la cara, en el color de la piel, en el timbre de voz a un tipo que tenés ahí adelante, parado y hablándote como si nada de todo lo que va a hacer cuando salga de acá y darte cuenta enseguida de que no va a salir nada y de que no sé si hoy, mañana o en una semana pero se va a morir; que otro abra la puerta del consultorio y con sólo ver -de costado y mientras terminás de escribir- cómo se suena la nariz darte cuenta de que no tiene nada o que el HIV que le pediste es positivo.

En el amor no es tan fácil, eso sí.

domingo, 21 de junio de 2015

Sigo acá.

Al contrario de lo que parece racionalmente, la certeza de que algo (un lugar, un día, una charla, un vino, una cena, un diagnóstico) es irrepetible (por único o por último) me deja una sensación de resignación tranquilidad que me cuesta encontrar en otras cosas. Un risotto siempre puede salir mejor que la vez anterior, en una neutropenia febril el antibiótico empírico siempre podría haber sido el dirigido de entrada; pero un cumpleaños que es el último, un viaje que no va a tener secuela, un paciente en el que está claro que llegamos tarde me dan esa calma como de acelerar en la ruta cuando viene de frente un camión que no habías visto: das todo de vos para pasarlo, total si sale mal hace ratos que yafuetodo.

martes, 25 de septiembre de 2012

Se fuerza la máquina

¿Viste cuando no das más? Bueno.

La angustia supongo que es un poco ese proceso de aprender a darse cuenta hasta dónde uno puede solo y a partir de cuándo tenés que empezar a pedir que te banquen en el resto de las cosas mientras terminás de resolver unos asuntitos mínimos como lo que va a definir buena parte de lo poco que queda de tu carrera universitaria y casi todo de lo que viene de tu carrera profesional; sacarte la mala costumbre de pensar que cuando te bancan lo hacen esperando algo a cambio, que no te estás endeudando, dejar de pensar como si las relaciones funcionaran en modo Mastercard. 

Pero cómo cuesta decir "No puedo", ¿eh?

lunes, 26 de septiembre de 2011

I'm Living In The Real World


El otro día con B. hablábamos de que no nos gusta esa raza de amigos que son omnipresentes en las crisis y en las tragedias terribles para llorar y decirte que va a estar todo bien, pero que tienden a no estar (¿porque no se sienten cómodos? ¿porque nosotros no les damos el lugar? ¿importa acaso?) para compartir las boludeces de placer y hedonismo cotidianos, para celebrar y para acompañarte en los momentos de felicidad extrema.

Con este blog a veces siento que me pasan dos cosas. Una es un poco eso, que cada tanto me da nostalgia pero cuando vengo acá me doy cuenta de que me da pudor escribir todo el montón de cosas lindísimas que me están pasando y relatar cómo se fueron acomodando todas las pequeñas piezas para hoy delimitar este presente que hasta hace no mucho tiempo me hubiera resultado improbable.

La otra es un poco esa verdad ineludible de que las cosas más importantes (en este momento las lindas, pero no exclusivamente) siguen pasando en la vida real y siento que ahí -viviéndolas más que racionalizándolas y verbalizándolas y reescribiéndolas quince veces- es donde tengo que estar, al menos ahora mismo.

Pero no me morí, ¿eh? Estoy. Viviendo, pero estoy.

lunes, 29 de agosto de 2011

Cosas que te pasan si estás vivo

Un día cualquiera te cruzás con una invasión de avestruces en pleno Obelisco. Por cosas así me gusta Buenos Aires.


Mi amiga @Betty_Carol bailó en el Flashmob que organizó Knorr Quick en el Obelisco, y ahí estuve.

La idea es que la próxima vez que nos agarre hambre a cualquier hora, en lugar de picotear cualquier cosa como un avestruz, nos tomemos una sopa y chau picho.

domingo, 24 de abril de 2011

Pequeño Saltamontes

La otra noche (tarde) volvía por Anchorena y me la crucé a la que fue mi analista. La cuadra esa entre Jucal y French es oscurísima y yo iba con las manos en los bolsillos y mirando para abajo, pero ella conversaba con su marido y -aunque no nos veíamos desde hace más de un año- después de tanto escuchar desde el diván una voz que hablaba a mis espaldas la reconocí enseguida. Hizo una pausa casi imperceptible en su charla la verme, nos saludamos con una inclinación de cabeza silenciosa y cordial y seguimos caminando.

Justo antes de doblar hacia Laprida hice un repaso rápido de cuál era mi (incipiente, por donde se la mire) situación emocional-académica-habitacional-amorosa en el momento en que decidí dejar de ir a terapia y la comparé con los mismos aspectos de mi (madura, por donde se la mire) situación actual. Di vuelta la cabeza como buscándola, pero ya había entrado a su casa, que además era su consultorio. Sonreí, me levanté las solapas del abrigo; le dije en voz alta, como si acaso me oyera, que "Mirame, che, costó pero algo aprendí después de todo" y entendí un poco a esos pacientes rompebolas que meses después de que les den el alta vuelven al hospital para alguna gansada y te persiguen por el pasillo para saludarte, contarte lo bien que anduvieron con el reemplazo valvular y hacerte escuchar el clic clic clic clic de la prótesis.

lunes, 18 de abril de 2011

Oráculo Sintético


De mi relación con A. tengo muchos recuerdos lindísimos, algunos no tan lindos y unos pocos bien feos. Alguno me podrá decir que en realidad los feos seguramente eran más y que en realidad estoy haciendo lo mismo de siempre, disecando y quedándome solamente con los que no me resultan dolorosos. Yo le podría contestar que a lo mejor sí pero que no tanto, porque hay uno (dos, a decir verdad, pero el otro me lo guardo) que se me hace especialmente perturbador.

En el último de los cumpleaños de A. que pasamos juntos yo hice, para variar, las veces de marido ejemplar (si yo prefiero acordármelo así pero en realidad fue de otro modo es algo que honestamente me tiene sin cuidado). En un momento determinado de la noche sentí una angustia enorme y espantosa y la única idea que me ocupó el zapallo y que tapó a todas las demás fue la de "¿Qué es todo este circo? ¿Qué mierda hago sosteniendo todo esto que sé perfectamente que hace ratos que se fue a la mierda? ¿Qué hace toda esta gente en mi casa? ¿Qué carajo hablan de 'Un año más' y 'El año que viene'? La puta que los parió, silencio y váyanse de una vez, yo el año que viene no voy a estar acá, no tengo idea de adónde voy a estar pero te juro por lo que más quiero que acá no.". Una cosa de un instante, ¿eh? Un microsegundo de esa sensación de vacío incontrolable, de encerrarme en el baño con un nudo ballestrinque en la epiglotis y unas náuseas que no te las saca ni el ondasentrón y enseguida lavarme la cara con agua helada de fines de julio y seguir como si tal cosa con el cuentito ese de Betty Draper y bailar y brindar y de feliz cumpleaños y ahora traigo más tacos con guacamole.

Por supuesto que al año siguiente yo estaba en otro lugar y con otra gente, pero esa es otra historia.

domingo, 3 de abril de 2011

Cartas de mamá II

from: me
to: mamá
date: 28 March 2011 00:54
subject:

(...) y por eso, estoy harto de mi vida, quiero que me regales un esclavo de alguna tribu wichi para que vaya a trabajar por mí mientras yo tomo té y duermo la siesta.

Besos.

j.


from: mamá
to: me
date: 28 March 2011 15:23
subject: Re:

Los integrantes de la etnia wichi tienen una gran desventaja, inherente a su cosmovisión para ser reducidos a la esclavitud: JAMÁS, por ningún motivo, ni a pedido de nadie mienten. Eso te crearía serias dificultades porque, cuando acudan a la puerta de tu palacete multitudes indeseables, el indígena los hará pasar y no habrá dios que lo convenza de repetir impertérrito "milord no se encuentra". Sugiero que indagues por el lado de los guaraníes u otra etnia que todavía tenga en claro su inferioridad.

Besos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Goodbye, shadows.

Es raro porque yo soy inútil y torpe y atolondrado con todo lo físico y a los 24 sigo sin tener demasiada noción de mi propio cuerpo; pero soy terriblemente cuidadoso y ordenado con lo mental/emocional/verbal.

Vivo, entonces, cortándome y quemándome y golpeándome contra los bordes de los muebles y rompiendo vajilla a razón de varios juegos al año, no sirvo para calcular distancias y si me dicen que un departamento tiene 140 metros cuadrados o que un pito mide veinticinco centímetros sé que es mucho, pero no puedo hacerme una real idea de lo que significa en términos concretos como sí lo hago si leo "doscientos miligramos de morfina."

Por otro lado, más allá de cómo me gusta exagerarlo y jugar con eso, es rarísimo que tenga fallidos, soy muy meticuloso con la sintaxis y la puntuación cuando escribo porque tengo terror de que no se entienda lo que quiero decir, es insoportable discutir conmigo porque hago silencios largos en los que le doy forma a lo que está por salir de mi boca para que sea exactamente lo que tengo en la cabeza, duermo apretando los dientes porque me cuesta mucho parar al hámster que sigue corriéndome adentro del zapallo cuando me voy a acostar y vivo contracturado porque casi siempre pienso más de la cuenta.

Ayer cuando manoteé el teléfono apenas me desperté vi que tenía un aviso de missing call de P. de la noche anterior como a las dos de la mañana, cuando yo estaba en el quinto sueño. Lo llamé y se rió de mí porque "Pero si te volví a llamar después de eso y hablamos como quince minutos, ¿no te acordás?" No, no me acordaba. Esta mañana volvió a reirse porque jura que cuando se levantó para ir a filmar (no sé ni qué hora era, no me acostumbro a no ser yo el que se despierta tempranísimo y se va cuando mientras el otro aprovecha que no tiene horarios tan inhumanos como los míos y sigue en fase delta) y me dio un beso antes de irse le dije un montón de cosas sobre el cuento que leí la noche anterior antes de apagar la luz, me burlé de la remera que tenía puesta y le pedí que cerrara la ventana porque entraba frío, "Pero me di cuenta de que estabas dormido porque cuando te pregunté si habías visto el cargador de mi compu me dijiste que 'Se lo di a la forra esa de cirugía que vino a romper las pelotas de nuevo y a pedir interconsulta para el paciente de la nosequé'".

En otro momento de mi vida (en cualquier otro momento de mi vida) me hubiera puesto delorto si me enteraba de que estoy hablando dormido de nuevo como cuando tenía 10 años, pensado automáticamente "Qué habré dicho, por dios, espero que no se me haya escapado que [inserte aquí tema prohibido y secreto]" y no hubiera vuelto a pegar un ojo por terror a confesar como al pasar algo que cuando estoy despierto tengo guardado bajo las siete puertas Pentágono de mi superyo. Ahora, en cambio, me doy cuenta de que hace semanas que no necesito tomar ningún miorrelajante para sacarme los nudos de la espalda o de la mandíbula, y siento que por primera vez en mucho tiempo (casi diría que por primera vez en mi vida) me permito relajarme, apagar todos los filtros y dormir en paz. Calculo que eso también es el amor.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Karma Chameleon

Ella me decía hoy que -por lo general escapándose de algo y desoyendo todas las advertencias- en ocasiones uno se convence sí mismo y al resto de ciertas cosas y se acomoda en una realidad y un contexto que le hace bien y en el que se siente seguro pero en el que -en el fondo sabe- no tiene un lugar a largo plazo.

Habitualmente las cosas van bien durante un tiempo. Después a veces empiezan a morirse de a poco porque hay algo fundamental que falta, y otras terminan de golpe cuando te das de jeta contra eso de lo que te estabas escapando y cuando ese warning que al principio no era más que un leve escozor se transforma en un dolor insoportable que no te deja ni pensar y al que no podés seguir ignorando.

¿Qué? ¿El karma? No, no, a mí no me corras con el misticismo. El karma no es más que la profecía autocumplida, es dejar que la culpa te gane y te impida disfrutar de algo que te costó mucho conseguir y que a fin de cuentas es lo que siempre quisieron.

Es dificilísimo ser feliz sabiendo que para que eso pase hay otros tantos que están sufriendo mucho pero, ¿qué se supone que hagas? ¿Seguir mintiéndote a vos mismo? La boca se te haga a un lado.

sábado, 12 de febrero de 2011

39º


Una cosa que me gusta de cuando tengo fiebre muy alta es ese paulatino aclarar de las ideas que se produce mientras baja, el cómo se esfuma despacio pero sin pausa el estado de confusión y delirio hipertérmico a medida que la dipirona hace efecto. Adivinás la hora por la luz que entra por la ventana (deben ser las 6 o 7 de la tarde), estás acostado solo en la mitad de la cama, los brazos estirados, empapadísimo en transpiración, la boca con la textura de un cardón, la gata moviéndose un poco porque no entiende del todo qué pasó que se apagó el horno, y te quedás pensando cuánto hay de real y concreto y cuánto de idealización y neuronas fritas en toda la procesión que fue por dentro durante el rato (esas horas) en que el hipotálamo puso el set point donde se le cantó el orto y no en estos plácidos y saludables 36.5 grados.

Un día te das cuenta de que hay fluires de la conciencia que ya no podés seguir escribiendo acá. Por suerte hay algunos otros que sí.

miércoles, 19 de enero de 2011

Vieja chusma del 1º:- Ah, vos sos el que estudia Medicina! ¿Te puedo tocar el timbre cualquier cosa? A lo mejor me sacás de un apuro a la madrugada si me pasa algo...

Yo:- Sí, pero no gratis.

¿Qué te pensás que soy, el SAME, hija de puta?

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Freedom and its owner

Suponte que hace unos días aprobaste una de las materias más importantes de la carrera y entrás en el anteúltimo año de cursada, que hoy tomaste la última camada de finales y pusiste sólo notas lindas y que después brindaste con tus compañeros de cátedra por el cierre del ciclo lectivo. Brindaste en realidad es un eufemismo para terminaron todos borrachos, jefes, adjuntos y titular incluídos; pero la cosa es que a la vuelta, mientras caminabas desde la estación de subte, te paraste a pensar un microsegundo y te diste cuenta de que en cierta forma sos y tenés todo lo que imaginaste para vos mismo en este momento de tu vida y eso te genera un vértigo y un vacío difícil de poner en palabras. ¿Y ahora qué?, te preguntás mientras hurgás en el bolsillo buscando las llaves. Ahora, supongo, cuando llegás a casa te descalzás, te sacás el ambo chivado, desconectás el teléfono, ponés Kings of Convenience, abrís la cerveza que pusiste en la heladera hace unas semanas y a la que dijiste en voz alta que "Esperame, que cuando termine todo esto tenemos un asunto pendiente nosotros dos" y te la tomás en la bañera leyendo mientras fumás despacio y sin apuro, total mañana te podés levantar a cualquier hora. Eso. Felices vacaciones.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cosas que leo a las 3 am


"La bursitis prerrotuliana de etiología traumática, séptica, gotosa, reumatoidea y con frecuencia, por apoyo continuo (
religiosa)".

Argente - Álvarez. Semiología Médica. Fisiopatología, Semiotecnia, Propedéutica. p 242

También conocido como "el rezar es perjudicial para la salud".

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mi vida y Síndrome del Findeaño

¿Vieron que hay muchos que cuando las cosas no les salen como quisieran se quedan más tranquilos si les das un apapacho y les decís que "Pero hiciste lo mejor posible, diste todo de vos, eso es lo que importa, ¿no?"? Yo no soy de esos. Prefiero pensar que si desapruebo un examen es porque la rockée en lugar de quedarme leyendo y no porque "justo me tomaron lo que no sabía, además el hijueputa ese me tiene de punto"; que si se va todo a la mierda con un pibe es más porque algo hicimos mal (alguno de) los dos que porque "no se dio"; que el risotto se pasó es porque nos colgamos tomando vino y hablando de bueyes perdidos y me olvidé de revovlerlo, no porque el arroz "vino malo".

Y a la inversa, obvio. "Muy buen final, B., felices vacaciones" es porque me lo gané a costa de no dormir durante un mes, no porque "me preguntaron re fácil"; si se enamoran debe ser porque tan mal no hago las cosas y tan antipático no soy, no porque el mundo está lleno de erotómanos compulsivos (más allá del grado de unilateralidad del asunto). Calculo que en todo esto hay algo de lo mucho que me cuesta pensar que haya cosas que puedan "pasar", así, como el maná que cae del cielo, totalmente por fuera de lo yo puedo decidir y controlar, o que exista una pelotudez tal como "el destino", y que adem... ¿cómo? ¿Eh? ¿Hola? ¿Neurosis obsequé? Alejandra, ¿sos vos? Qué raro, parece la voz de mi ex analista, creo que se ligó...¿Hola? ¿Hola? Uh, se cortó de nuevo. Tengo que llamar a ENTEL.

martes, 7 de diciembre de 2010

Mi familia es un dibujo III

-¿Hola?

-Hola, hijo, tardaste en atenderme. ¿Estabas ocupado?

-No, mamá, es que no encontraba el teléfono porque estaba adentro del freezer.

(con total naturalidad)-Ah, bueno, escuchame, me llamó la abuela, dice que qué querés para Navidad.

-No sé, nada, cualquier cos....

-Llegó papá, esperá, tengo que preguntarle una cosa, después hablamos, chau. CLACK. Tuuu tuuu tuuu tuuu...

Qué familia, dios mío.

lunes, 22 de noviembre de 2010

My Blueberry Nights



Había uno que me decía que te parecés a Jude Law. Si fuera su psiquiatra pediría interconsulta con oftalmo, pero en fin.

Justo esta tarde hice pie de arándanos.


Katya: Sometimes, even if you have the keys those doors still can't be opened. Can they?
Jeremy: Even if the door is open, the person you're looking for may not be there, Katya.

***

Elizabeth: It wasn't so hard to cross that street after all, it all depends on who's waiting for you on the other side.