jueves, 2 de junio de 2016

Cuando recién aprendí a cocinar me pasó algo parecido a cuando entré en esa parte de la carrera en la que de un día para el otro entendés cómo-funciona-y-cómo-se-rompe-el-cuerpo: cada cosa nueva es una revelación magnífica, espectacular, tipo fuegos artificiales porque aprendiste la fisiopatología de la sepsis o a amasar pan. Un poco más tarde crecí, me rompieron el corazón un par de veces, salvé un par de vidas y me cargué otras tantas, aprendí a calcular a ojo la proporción harina-levadura-agua para el pan. Después de eso viene una cosa como de aprender de una forma entre infantil y de chamán, un empezar a ver las cosas mínimas, las pequeñas señales y encontrarles silenciosamente y sin espamento un patrón que en general no falla.

Escuchar el ruido que hace el ajo sobre el aceite caliente, sentir el tacto del cuchillo sobre la tabla o la textura de la leche en el café, ver cómo salpica el vino sobre la copa al servirlo para darte cuenta si están a punto. Oler la sopa y saber si está bien o si el brócoli ese está sobrecocido. Sentir el punto de la carne sólo con sólo pispearla sobre el fuego. Ver algo indescriptible en la cara, en el color de la piel, en el timbre de voz a un tipo que tenés ahí adelante, parado y hablándote como si nada de todo lo que va a hacer cuando salga de acá y darte cuenta enseguida de que no va a salir nada y de que no sé si hoy, mañana o en una semana pero se va a morir; que otro abra la puerta del consultorio y con sólo ver -de costado y mientras terminás de escribir- cómo se suena la nariz darte cuenta de que no tiene nada o que el HIV que le pediste es positivo.

En el amor no es tan fácil, eso sí.

domingo, 21 de junio de 2015

Sigo acá.

Al contrario de lo que parece racionalmente, la certeza de que algo (un lugar, un día, una charla, un vino, una cena, un diagnóstico) es irrepetible (por único o por último) me deja una sensación de resignación tranquilidad que me cuesta encontrar en otras cosas. Un risotto siempre puede salir mejor que la vez anterior, en una neutropenia febril el antibiótico empírico siempre podría haber sido el dirigido de entrada; pero un cumpleaños que es el último, un viaje que no va a tener secuela, un paciente en el que está claro que llegamos tarde me dan esa calma como de acelerar en la ruta cuando viene de frente un camión que no habías visto: das todo de vos para pasarlo, total si sale mal hace ratos que yafuetodo.

martes, 25 de septiembre de 2012

Se fuerza la máquina

¿Viste cuando no das más? Bueno.

La angustia supongo que es un poco ese proceso de aprender a darse cuenta hasta dónde uno puede solo y a partir de cuándo tenés que empezar a pedir que te banquen en el resto de las cosas mientras terminás de resolver unos asuntitos mínimos como lo que va a definir buena parte de lo poco que queda de tu carrera universitaria y casi todo de lo que viene de tu carrera profesional; sacarte la mala costumbre de pensar que cuando te bancan lo hacen esperando algo a cambio, que no te estás endeudando, dejar de pensar como si las relaciones funcionaran en modo Mastercard. 

Pero cómo cuesta decir "No puedo", ¿eh?

lunes, 26 de septiembre de 2011

I'm Living In The Real World


El otro día con B. hablábamos de que no nos gusta esa raza de amigos que son omnipresentes en las crisis y en las tragedias terribles para llorar y decirte que va a estar todo bien, pero que tienden a no estar (¿porque no se sienten cómodos? ¿porque nosotros no les damos el lugar? ¿importa acaso?) para compartir las boludeces de placer y hedonismo cotidianos, para celebrar y para acompañarte en los momentos de felicidad extrema.

Con este blog a veces siento que me pasan dos cosas. Una es un poco eso, que cada tanto me da nostalgia pero cuando vengo acá me doy cuenta de que me da pudor escribir todo el montón de cosas lindísimas que me están pasando y relatar cómo se fueron acomodando todas las pequeñas piezas para hoy delimitar este presente que hasta hace no mucho tiempo me hubiera resultado improbable.

La otra es un poco esa verdad ineludible de que las cosas más importantes (en este momento las lindas, pero no exclusivamente) siguen pasando en la vida real y siento que ahí -viviéndolas más que racionalizándolas y verbalizándolas y reescribiéndolas quince veces- es donde tengo que estar, al menos ahora mismo.

Pero no me morí, ¿eh? Estoy. Viviendo, pero estoy.

lunes, 29 de agosto de 2011

Cosas que te pasan si estás vivo

Un día cualquiera te cruzás con una invasión de avestruces en pleno Obelisco. Por cosas así me gusta Buenos Aires.


Mi amiga @Betty_Carol bailó en el Flashmob que organizó Knorr Quick en el Obelisco, y ahí estuve.

La idea es que la próxima vez que nos agarre hambre a cualquier hora, en lugar de picotear cualquier cosa como un avestruz, nos tomemos una sopa y chau picho.

domingo, 24 de abril de 2011

Pequeño Saltamontes

La otra noche (tarde) volvía por Anchorena y me la crucé a la que fue mi analista. La cuadra esa entre Jucal y French es oscurísima y yo iba con las manos en los bolsillos y mirando para abajo, pero ella conversaba con su marido y -aunque no nos veíamos desde hace más de un año- después de tanto escuchar desde el diván una voz que hablaba a mis espaldas la reconocí enseguida. Hizo una pausa casi imperceptible en su charla la verme, nos saludamos con una inclinación de cabeza silenciosa y cordial y seguimos caminando.

Justo antes de doblar hacia Laprida hice un repaso rápido de cuál era mi (incipiente, por donde se la mire) situación emocional-académica-habitacional-amorosa en el momento en que decidí dejar de ir a terapia y la comparé con los mismos aspectos de mi (madura, por donde se la mire) situación actual. Di vuelta la cabeza como buscándola, pero ya había entrado a su casa, que además era su consultorio. Sonreí, me levanté las solapas del abrigo; le dije en voz alta, como si acaso me oyera, que "Mirame, che, costó pero algo aprendí después de todo" y entendí un poco a esos pacientes rompebolas que meses después de que les den el alta vuelven al hospital para alguna gansada y te persiguen por el pasillo para saludarte, contarte lo bien que anduvieron con el reemplazo valvular y hacerte escuchar el clic clic clic clic de la prótesis.

lunes, 18 de abril de 2011

Oráculo Sintético


De mi relación con A. tengo muchos recuerdos lindísimos, algunos no tan lindos y unos pocos bien feos. Alguno me podrá decir que en realidad los feos seguramente eran más y que en realidad estoy haciendo lo mismo de siempre, disecando y quedándome solamente con los que no me resultan dolorosos. Yo le podría contestar que a lo mejor sí pero que no tanto, porque hay uno (dos, a decir verdad, pero el otro me lo guardo) que se me hace especialmente perturbador.

En el último de los cumpleaños de A. que pasamos juntos yo hice, para variar, las veces de marido ejemplar (si yo prefiero acordármelo así pero en realidad fue de otro modo es algo que honestamente me tiene sin cuidado). En un momento determinado de la noche sentí una angustia enorme y espantosa y la única idea que me ocupó el zapallo y que tapó a todas las demás fue la de "¿Qué es todo este circo? ¿Qué mierda hago sosteniendo todo esto que sé perfectamente que hace ratos que se fue a la mierda? ¿Qué hace toda esta gente en mi casa? ¿Qué carajo hablan de 'Un año más' y 'El año que viene'? La puta que los parió, silencio y váyanse de una vez, yo el año que viene no voy a estar acá, no tengo idea de adónde voy a estar pero te juro por lo que más quiero que acá no.". Una cosa de un instante, ¿eh? Un microsegundo de esa sensación de vacío incontrolable, de encerrarme en el baño con un nudo ballestrinque en la epiglotis y unas náuseas que no te las saca ni el ondasentrón y enseguida lavarme la cara con agua helada de fines de julio y seguir como si tal cosa con el cuentito ese de Betty Draper y bailar y brindar y de feliz cumpleaños y ahora traigo más tacos con guacamole.

Por supuesto que al año siguiente yo estaba en otro lugar y con otra gente, pero esa es otra historia.

domingo, 3 de abril de 2011

Cartas de mamá II

from: me
to: mamá
date: 28 March 2011 00:54
subject:

(...) y por eso, estoy harto de mi vida, quiero que me regales un esclavo de alguna tribu wichi para que vaya a trabajar por mí mientras yo tomo té y duermo la siesta.

Besos.

j.


from: mamá
to: me
date: 28 March 2011 15:23
subject: Re:

Los integrantes de la etnia wichi tienen una gran desventaja, inherente a su cosmovisión para ser reducidos a la esclavitud: JAMÁS, por ningún motivo, ni a pedido de nadie mienten. Eso te crearía serias dificultades porque, cuando acudan a la puerta de tu palacete multitudes indeseables, el indígena los hará pasar y no habrá dios que lo convenza de repetir impertérrito "milord no se encuentra". Sugiero que indagues por el lado de los guaraníes u otra etnia que todavía tenga en claro su inferioridad.

Besos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Goodbye, shadows.

Es raro porque yo soy inútil y torpe y atolondrado con todo lo físico y a los 24 sigo sin tener demasiada noción de mi propio cuerpo; pero soy terriblemente cuidadoso y ordenado con lo mental/emocional/verbal.

Vivo, entonces, cortándome y quemándome y golpeándome contra los bordes de los muebles y rompiendo vajilla a razón de varios juegos al año, no sirvo para calcular distancias y si me dicen que un departamento tiene 140 metros cuadrados o que un pito mide veinticinco centímetros sé que es mucho, pero no puedo hacerme una real idea de lo que significa en términos concretos como sí lo hago si leo "doscientos miligramos de morfina."

Por otro lado, más allá de cómo me gusta exagerarlo y jugar con eso, es rarísimo que tenga fallidos, soy muy meticuloso con la sintaxis y la puntuación cuando escribo porque tengo terror de que no se entienda lo que quiero decir, es insoportable discutir conmigo porque hago silencios largos en los que le doy forma a lo que está por salir de mi boca para que sea exactamente lo que tengo en la cabeza, duermo apretando los dientes porque me cuesta mucho parar al hámster que sigue corriéndome adentro del zapallo cuando me voy a acostar y vivo contracturado porque casi siempre pienso más de la cuenta.

Ayer cuando manoteé el teléfono apenas me desperté vi que tenía un aviso de missing call de P. de la noche anterior como a las dos de la mañana, cuando yo estaba en el quinto sueño. Lo llamé y se rió de mí porque "Pero si te volví a llamar después de eso y hablamos como quince minutos, ¿no te acordás?" No, no me acordaba. Esta mañana volvió a reirse porque jura que cuando se levantó para ir a filmar (no sé ni qué hora era, no me acostumbro a no ser yo el que se despierta tempranísimo y se va cuando mientras el otro aprovecha que no tiene horarios tan inhumanos como los míos y sigue en fase delta) y me dio un beso antes de irse le dije un montón de cosas sobre el cuento que leí la noche anterior antes de apagar la luz, me burlé de la remera que tenía puesta y le pedí que cerrara la ventana porque entraba frío, "Pero me di cuenta de que estabas dormido porque cuando te pregunté si habías visto el cargador de mi compu me dijiste que 'Se lo di a la forra esa de cirugía que vino a romper las pelotas de nuevo y a pedir interconsulta para el paciente de la nosequé'".

En otro momento de mi vida (en cualquier otro momento de mi vida) me hubiera puesto delorto si me enteraba de que estoy hablando dormido de nuevo como cuando tenía 10 años, pensado automáticamente "Qué habré dicho, por dios, espero que no se me haya escapado que [inserte aquí tema prohibido y secreto]" y no hubiera vuelto a pegar un ojo por terror a confesar como al pasar algo que cuando estoy despierto tengo guardado bajo las siete puertas Pentágono de mi superyo. Ahora, en cambio, me doy cuenta de que hace semanas que no necesito tomar ningún miorrelajante para sacarme los nudos de la espalda o de la mandíbula, y siento que por primera vez en mucho tiempo (casi diría que por primera vez en mi vida) me permito relajarme, apagar todos los filtros y dormir en paz. Calculo que eso también es el amor.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Karma Chameleon

Ella me decía hoy que -por lo general escapándose de algo y desoyendo todas las advertencias- en ocasiones uno se convence sí mismo y al resto de ciertas cosas y se acomoda en una realidad y un contexto que le hace bien y en el que se siente seguro pero en el que -en el fondo sabe- no tiene un lugar a largo plazo.

Habitualmente las cosas van bien durante un tiempo. Después a veces empiezan a morirse de a poco porque hay algo fundamental que falta, y otras terminan de golpe cuando te das de jeta contra eso de lo que te estabas escapando y cuando ese warning que al principio no era más que un leve escozor se transforma en un dolor insoportable que no te deja ni pensar y al que no podés seguir ignorando.

¿Qué? ¿El karma? No, no, a mí no me corras con el misticismo. El karma no es más que la profecía autocumplida, es dejar que la culpa te gane y te impida disfrutar de algo que te costó mucho conseguir y que a fin de cuentas es lo que siempre quisieron.

Es dificilísimo ser feliz sabiendo que para que eso pase hay otros tantos que están sufriendo mucho pero, ¿qué se supone que hagas? ¿Seguir mintiéndote a vos mismo? La boca se te haga a un lado.

sábado, 12 de febrero de 2011

39º


Una cosa que me gusta de cuando tengo fiebre muy alta es ese paulatino aclarar de las ideas que se produce mientras baja, el cómo se esfuma despacio pero sin pausa el estado de confusión y delirio hipertérmico a medida que la dipirona hace efecto. Adivinás la hora por la luz que entra por la ventana (deben ser las 6 o 7 de la tarde), estás acostado solo en la mitad de la cama, los brazos estirados, empapadísimo en transpiración, la boca con la textura de un cardón, la gata moviéndose un poco porque no entiende del todo qué pasó que se apagó el horno, y te quedás pensando cuánto hay de real y concreto y cuánto de idealización y neuronas fritas en toda la procesión que fue por dentro durante el rato (esas horas) en que el hipotálamo puso el set point donde se le cantó el orto y no en estos plácidos y saludables 36.5 grados.

Un día te das cuenta de que hay fluires de la conciencia que ya no podés seguir escribiendo acá. Por suerte hay algunos otros que sí.

miércoles, 19 de enero de 2011

Vieja chusma del 1º:- Ah, vos sos el que estudia Medicina! ¿Te puedo tocar el timbre cualquier cosa? A lo mejor me sacás de un apuro a la madrugada si me pasa algo...

Yo:- Sí, pero no gratis.

¿Qué te pensás que soy, el SAME, hija de puta?

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Freedom and its owner

Suponte que hace unos días aprobaste una de las materias más importantes de la carrera y entrás en el anteúltimo año de cursada, que hoy tomaste la última camada de finales y pusiste sólo notas lindas y que después brindaste con tus compañeros de cátedra por el cierre del ciclo lectivo. Brindaste en realidad es un eufemismo para terminaron todos borrachos, jefes, adjuntos y titular incluídos; pero la cosa es que a la vuelta, mientras caminabas desde la estación de subte, te paraste a pensar un microsegundo y te diste cuenta de que en cierta forma sos y tenés todo lo que imaginaste para vos mismo en este momento de tu vida y eso te genera un vértigo y un vacío difícil de poner en palabras. ¿Y ahora qué?, te preguntás mientras hurgás en el bolsillo buscando las llaves. Ahora, supongo, cuando llegás a casa te descalzás, te sacás el ambo chivado, desconectás el teléfono, ponés Kings of Convenience, abrís la cerveza que pusiste en la heladera hace unas semanas y a la que dijiste en voz alta que "Esperame, que cuando termine todo esto tenemos un asunto pendiente nosotros dos" y te la tomás en la bañera leyendo mientras fumás despacio y sin apuro, total mañana te podés levantar a cualquier hora. Eso. Felices vacaciones.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cosas que leo a las 3 am


"La bursitis prerrotuliana de etiología traumática, séptica, gotosa, reumatoidea y con frecuencia, por apoyo continuo (
religiosa)".

Argente - Álvarez. Semiología Médica. Fisiopatología, Semiotecnia, Propedéutica. p 242

También conocido como "el rezar es perjudicial para la salud".

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mi vida y Síndrome del Findeaño

¿Vieron que hay muchos que cuando las cosas no les salen como quisieran se quedan más tranquilos si les das un apapacho y les decís que "Pero hiciste lo mejor posible, diste todo de vos, eso es lo que importa, ¿no?"? Yo no soy de esos. Prefiero pensar que si desapruebo un examen es porque la rockée en lugar de quedarme leyendo y no porque "justo me tomaron lo que no sabía, además el hijueputa ese me tiene de punto"; que si se va todo a la mierda con un pibe es más porque algo hicimos mal (alguno de) los dos que porque "no se dio"; que el risotto se pasó es porque nos colgamos tomando vino y hablando de bueyes perdidos y me olvidé de revovlerlo, no porque el arroz "vino malo".

Y a la inversa, obvio. "Muy buen final, B., felices vacaciones" es porque me lo gané a costa de no dormir durante un mes, no porque "me preguntaron re fácil"; si se enamoran debe ser porque tan mal no hago las cosas y tan antipático no soy, no porque el mundo está lleno de erotómanos compulsivos (más allá del grado de unilateralidad del asunto). Calculo que en todo esto hay algo de lo mucho que me cuesta pensar que haya cosas que puedan "pasar", así, como el maná que cae del cielo, totalmente por fuera de lo yo puedo decidir y controlar, o que exista una pelotudez tal como "el destino", y que adem... ¿cómo? ¿Eh? ¿Hola? ¿Neurosis obsequé? Alejandra, ¿sos vos? Qué raro, parece la voz de mi ex analista, creo que se ligó...¿Hola? ¿Hola? Uh, se cortó de nuevo. Tengo que llamar a ENTEL.

martes, 7 de diciembre de 2010

Mi familia es un dibujo III

-¿Hola?

-Hola, hijo, tardaste en atenderme. ¿Estabas ocupado?

-No, mamá, es que no encontraba el teléfono porque estaba adentro del freezer.

(con total naturalidad)-Ah, bueno, escuchame, me llamó la abuela, dice que qué querés para Navidad.

-No sé, nada, cualquier cos....

-Llegó papá, esperá, tengo que preguntarle una cosa, después hablamos, chau. CLACK. Tuuu tuuu tuuu tuuu...

Qué familia, dios mío.

lunes, 22 de noviembre de 2010

My Blueberry Nights



Había uno que me decía que te parecés a Jude Law. Si fuera su psiquiatra pediría interconsulta con oftalmo, pero en fin.

Justo esta tarde hice pie de arándanos.


Katya: Sometimes, even if you have the keys those doors still can't be opened. Can they?
Jeremy: Even if the door is open, the person you're looking for may not be there, Katya.

***

Elizabeth: It wasn't so hard to cross that street after all, it all depends on who's waiting for you on the other side.

martes, 9 de noviembre de 2010

Epicrisis

A este Gerardo lo conocí un poco después que al otro, apenas empezando a cursar en Elhospital, con Caetano de fondo y una reticencia marcada y post-traumática a involucrarme con nada o con nadie de la que todavía me queda un resto. 83 años, ingreso por neumonía adquirida de la comunidad, diabetes emocional, astenia y adinamia, separación reciente, sonrisa compradora, tos y expectoración mucopurulenta y fiebre de siete días de evolución, fama de buen cocinero y artista plástico (no cambiás más vos, ¿eh?), disnea de clase funcional III-IV, tórax en frazada, antecedentes de ceá de próstata, y yo que no le escuchaba ni un crepitante ni un nada porque no sabía ni cómo ponerme el estetoscopio.

La última vez había sido diarrea y un cuadro confusional por deshidratación en el que me confundía a mí con su hijo y a mí con su ex y me gritaba desde la cama que la fuera a buscar a su mujer que seguramente había dejado las llaves de su casa puestas en la puerta y qué estás tomando tan temprano, pará con las pastillas vos, un poco en serio y un poco en broma, y yo un poco me reía y otro poco quería ahogarlo con la almohada para que se calle un segundo y me dejara abrazarlo en silencio antes de dormir y auscultarlo y palparle ese hígado lleno de metástasis en paz.

Los dos Gerardos siempre me dijeron que qué prolijitas y calentitas que tenés siempre las manos vos, eh, como si no vieran que cuando no tengo un dedo semiamputado porque me lo corté deshuesando pollo tengo la mitad de la mano con quemaduras de séptimo grado por hablar por teléfono mientras cuelo los fideos.

A las dos Verónicas (hija de uno y amiga del otro) también siempre les caí bien, cosa rara porque no suelo ser muy afectuoso cuando estoy bajo presión o me siento amenazado.

Con los dos Gerardos también en un punto era todo crónica de una muerte anunciada, esos pacientes que sabés que es únicamente una cuestión de tiempo para que todo se termine, una sucesión de momentos y de mambos mentales por los que vos ya pasaste, y saber que inevitablemente desde el momento en que la respuesta al "¿Y vos por qué estás de novio y te vas a ir de vacaciones con un tipo que lo único que hace es sabotearte y controlarte que te consume y con el que sabés que no tenés ningún futuro? Además de inercia, comodidad y miedo, digo." de tu analista es un mirar desde el diván por la ventana del consultorio que da a Anchorena y un silencio largo y dolorosísimo hasta ese otro momento en el que finalmente trasladás al plano de lo fáctico ese deseo inconsciente y después de tres años te separás de una reputísima vez va a pasar mucha agua y muchos tipos y mucho leuprolide y ampi-sulbactam bajo el puente, y vos no podés quedarte a un costado expectante no tanto porque no quieras o porque sientas que no tenés nada que hacer ahí como porque al contrario, por tu archiconocida incapacidad para el multitasking sabés que en todo caso ahí está lo único que podés hacer, y no querés que sea eso.

Y el resto es mandarle a un Gerardo un mail de esos que deberían tener el tag "Diarrea emocional" para dar todo por terminado y a la mañana siguiente después de ahogar con tu hermana las penas en vino, miel y THC ver el nombre del otro Gerardo en la pizarra y sentir ese coso que antes de preguntar que "qué pasó con el de la 312/2, doctor" ya te está diciendo de memoria con ese tonito monocorde y gélido de historia clínica que paciente séptico, hipoperfusión generalizada, fallo multiorgánico, laboratorio que dice incompatible con la vida en lucecitas de colores, paro cardiorrespiratorio no traumático. "Pero vos sos lo más inconmovible y frío que hay en este hospital, J., ¿en serio te habías encariñado con ese viejo de mierda? ¿Estás bien? Andá a lavarte la cara de sapo con ojos hinchados que si el Dr. M. pregunta yo le doy tu historia para que te la corrija. Te diría que te tomes algo pero vos sabés más de eso que yo, don Pastilla."

Después es ir a verla a esta Verónica y que te cuente las mismas anécdotas del padre por vez número 93 y te compre un chocolate enorme porque "Mi papá se acordaba siempre de vos" y termine consolándote más ella a vos que vos a ella, aunque no sabe que llorás por los dos Gerardos pero más por uno que por el otro.

Él dice que mi vida a veces parece un capítulo de Grey's Anatomy. Tiene razón.

sábado, 6 de noviembre de 2010

It Was A Strange Time In My Life

Lo bueno de ser yo y de que mi vida apeste es que siempre tengo bajo la manga un par de excusas (tengo toneladas para leer / me quedaría a dormir pero si llego tarde otra vez me van a echar / hace cuatro días que no duermo / rindo el lunes / salgo a cualquier hora / tengo que cubrir a un compañero con una clase y termino tardísimo / estoy muerto / me limó el laburo / no, no me pasa nada, cansancio nomás / si no termino este review para hoy mañana me inician un sumario) que todo el mundo me cree. Lo malo es que la mayoría de las veces son ciertas.

domingo, 17 de octubre de 2010

The Buenos Aires Affair


-Claro, hacés algo de lo que sabés que vas a salir lastimado pero igual no lo podés evitar...

-Vos viste cómo es. Salís por el mundo, conocés pibes y por momentos te creés que sos súper canchero; pero después te das cuenta de que en realidad sos un pollito mojado.

El lado positivo calculo que vendría a ser que recuperé mi libro. Hola hombre araña.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Judeocristiano

Cuando recién se me estrujó algo del orden del ego al pensar si escribirle a P. para pedirle que me devuelva los libros y devedés que le presté o decretar un yafue y comprármelos de nuevo, casi con naturalidad me golpeó en la nuca el garrotazo de que -aunque me descubra muchas veces en una pose de pobrecitodespechadocorazónroto infumable- lo cierto es que dejé muchas más veces que las que me dejaron. Y muero de la culpa al pensarlo, para qué les voy a mentir.

miércoles, 11 de agosto de 2010

After office

Una tarde entresemana, Bárbaro, mesa nicotínica en la vereda a pesar de la llovizna. Sigo con la vista por dos segundos a un oficinista de traje y me burlo de mi propio fetiche. Me encanta charlar con A. porque gesticula muchísimo cuando habla:

-Vos cambiás los nombres según la ocasión, pero en el fondo tu vida sentimental es siempre más o menos parecida. Digo, siempre es un "Está V que me encanta pero que etcétera con el ex; y también W, X, Y, Z que están buenísimos y me aman y me stalkean sin parar pero que a mí no me mueven un pelo", ¿no?

Me sonrío y le hago a la moza un gesto que en otro contexto podría significar "Se te están quemando las tostadas", "Para mí sin azúcar el té", "¿Acá para el 102?" o incluso "Doctora, el paciente de la 611 está con clínica de edema agudo de pulmón", pero que los dos interpretamos claramente como "¿Me traés dos cervezas más y la cuenta?".

Demasiadas verdades para un miércoles. Por suerte salí sin paraguas: caminar bajo la lluvia te aclara las ideas.

martes, 13 de julio de 2010

Yerra

Desde hace unos días mi jefe dejó de venir a trabajar porque se descerrajó el parietal de un balazo. Un poco por paranoia (síndrome de France Telecom, le digo yo) y un poco por sentido común, los monigotes de RR.HH. despertaron de su letargo de burócratas y organizaron un par de reuniones con un psiquiatra entre los que tenían contacto más cercano con él, y eso me incluye. Por suerte ayer fue la última.

Se ve que sin darme cuenta cité a Freud o que cuando alguno empezó a deciur forradas sobre el coraje y la cobardía se me notó el hastío; la cosa es que cuando salía el doctor me llama un segundo aparte.

-Hiciste análisis un buen tiempo vos, ¿no?

-Eh, sí, un buen tiempo. ¿Por?

-¿Viste cuando recién te levantás? ¿Que te queda la arruga de la almohada en la cara? -sonriéndome- Bueno, la marca del diván también se ve.

Todavía no me termino de dar cuenta de si fue un cumplido o un golpe de garrote.

martes, 6 de julio de 2010

El Orden Natural y la Aterosclerosis

Recién bajé al supermercado a comprar huevos. Anticipándome a la fila infernal que iba a haber a esa hora llevé material de (re-re)lectura; y anticipándome a los días de estudio salvaje que se vienen me pareció prudente stockear café, leche y canela.

Mientras esperaba en la caja escuché a una señora despotricando contra lo antinatural de la adopción por parte de parejas homosexuales y agorando futuros apocalípticos y estructuras psíquicas infames para esos pobres chicos. Miré por encima de los lentes y pispée su carrito: manteca, hamburguesas, giacomo capelettini, latas de bolognesa, arroz pairboled, salsa cuatro quesos de sobrecito, jugos tang y un nene de unos 5 años con leve sobrepeso y una expresión de hastío inocultable.

-Señora, ¿le preguntó a las arterias tapadas de chizitos de su hijo si piensan que Ud. es una buena madre?

No sé ni qué cara puso. Le saqué la lengua y le dediqué mi mejor sonrisa al enfant (que se tapó la cara con una bolsa patitas de pollo y estalló en una carcajada) y volví a mi libro. ¿Cómo estás? Con débito, sí. No, dejá, poné todo junto que voy acá nomás.

martes, 29 de junio de 2010

Plan B


Bruno se entera de que Laura, su ex-novia, tiene un nuevo novio, Pablo. Trata de recuperarla pero no lo logra: ella sólo acepta que se vean en secreto de vez en cuando. Bruno, no conforme, se acerca a Pablo a espaldas de Laura para tratar de desarmar la pareja desde abajo; pero descubre una ambiguedad en él. Agarrándose de esto Bruno piensa un plan B: enamorarlo a él para que la deje a ella.


La semana pasada por invitación de mi amigo PAblo fui a ver Plan B, la ópera prima de Marco Berger.

1) Lo debo haber dicho un millón de veces. Yo tengo una tendencia muy marcada a enamorarme (y a desenamorarme) de las insinuaciones, de los gestos imperceptibles y de los detalles mínimos. Está todo bien con las declaraciones solemnes y barrocas, pero prefiero dejárselas a los poemas de Góngora y Agote: para mí el amor es todo ese aire de encantadora simpleza que se respira en los 103 minutos que dura Plan B, esa política deliberada de frases que parecen verdades de perogrullo pero que a mí me dejan sonriendo ("Para mí solo, te quiero" #fallinlove).

2) A lo mejor es solamente una pose y un personaje de chico de entorno urbano-clasemediaprofesional-superado-tempranamentepsicoanalizado que armo de mí mismo para proteger mi ego de vaya uno a saber qué cosas, pero la realidad es que en mi vida la dicotomía heterosexualidad/homosexualidad nunca fue algo conflictivo ni que me quitara el sueño. Yo me enamoré de chicas, salí con chicas hasta que un buen día me di cuenta de que en realidad me veo pasando el resto de mi vida al lado de un hombre. Exceptuando el ineludible y fisiológico pendular estrogeno-progestacional (a.k.a. ciclo menstrual) femenino, los puntos de choque en una pareja son básicamente los mismos más allá del sexo de sus partes. La peli hace eco de esto, y el foco del conflicto pasa por otras procesiones que van por dentro de la cabeza de los protagonistas y que no tienen tanto que ver con si hétero u homo.De vuelta, todo bien con Brokeback Mountain pero ya, no me jodan, eso no es la vida real.

3) Capitán Intriga dice que tengo el gusto atrofiado y que me haga ver, pero para mí el chico que
hace de Pablo es súper sexy y quiero que nos casemos.

Vayan a verla. Sábados a las 20, domingos a las 18 hs a partir del 3 de julio en el MALBA, Figueroa Alcorta 3415. Y si tienen ganas después vayan al Cafe Des Arts, que hacen unos gintónics que rajan la tierra y te dejan pipí cucú para volver caminando por Salguero.

viernes, 18 de junio de 2010

Mi familia es un dibujo II

Mamá está militante a full con el temita del matrimonio gay, y me llama cada dos o tres horas para preguntarme cuándo me voy a casar y contarme que le llegó de buena fuente el dato de que Cynthia Hotton tiene un vaginismo que no cede ni con succinilcolina. Ayer me mandó este video.


from mamá
to melquíades
date 17 June 2010 13:20
subject Fwd: ¿Qué pasó después de cambiar la ley?

Esto es para que lo veas y reenvíes a esa manga de degenerados que tenés como amigos. Estoy preocupada, porque justamente sucede en Massachussets, lugar de residencia de la familia Ingalls. ¿Cómo puede ser que JUSTO allí se legalice el casamiento entre invertidos/as?. ¡Oh, dioses! Me pareció ver en algunos capítulos al Sr. Ingalls tocándole el culo a Edwards: ¡por eso el otro desapareció de la serie!

lunes, 31 de mayo de 2010

TEG


Cuando a mí me gusta alguien me vuelvo más estratega y calculador que de costumbre. Lo malo de eso es que -cuando la estrategia funciona- por momentos me ataca la duda de narcisista e inseguro que se pregunta si el éxito significa que ese gustar es mutuo o es simplemente la expresión fáctica del scripting maquiavélico.

Del otro lado del mostrador, pocas cosas me conmueven más que ver que el otro se esfuerza por gustarme; más aun cuando en el fondo yo sé que nada de eso es tan indispensable y que es muy probable que me gustara de todas formas.

Recuerdo que una vez G. (que además de tomar procenex cocinaba pésimo, pabre) me invitó a comer su especialidad, un pollo al horno con nomeacuerdoqué que -sincerémonos- de especial no tenía mucho. "Está buenísimo", mentí un poco en un momento; y él se deshizo en explicaciones y disculpas del tipo de "No, le falta tal cosa, además a vos la otra vez te salió mejor y lo improvisaste en un minuto y blablabla". Lo frené en seco, lo miré a los ojos sonriendo y le dije que "Yo no vine a hacer una crítica gastronómica ni a buscar al sucesor de Francis Mallman, vine porque tenía ganas de comer con vos".

A lo mejor es un poco eso. Aceptar que más allá de toda la procesión de planes macabros que va por dentro el otro está -por un minuto, al menos- eligiéndolo a uno entre todo el resto. Al final de cuentas, matemáticos y conspiradores somos todos, pero uno no se queda a soñar con pitufos al lado del primer salame que le recita la fórmula para calcular cuánto valen dos desvíos estándar, ¿no?

domingo, 16 de mayo de 2010

Rata almizclera

No importa qué parte de mis cosas revuelvas o aprietes, siempre terminan saliendo de modo en apariencia casual segmentos de mi neurosis que se simulan inconexos pero que si te fijás con un poco más de detalle en realidad tienen tanto que ver entre sí que te dan unos escalofríos horribles.

El otro día buscaba un inconseguible de Scriabin por Glenn Gould editado por la Deustche Grammophon que en algún momento le robé a mi padre y que ahora me reclama como si se tratara del Santo Grial. No lo encontré, obvio, y empiezo a tener terror de haberlo perdido en alguna de las cuatro veces que me mudé en el último año. En su lugar apareció un disco de aspecto inocente que no tiene ni fecha ni nombre y que aloja un Grandes Éxitos de Chavela Vargas, un capítulo de Heroes, tres pdfs (Guía de manejo de infecciones de transmisión sexual, algoritmo diagnóstico para exantemáticas y trabajo sobre el Síndrome de Reynaud que me encanta) y un .doc -que a pesar del nombre no tiene nada de académico- escrito de un tirón el año pasado en los días inmediatamente previos e inmediatamente posteriores a mi divorcio, y que estaba prácticamente seguro de haber borrado de todos lados.

Yo tengo una tendencia que no sé si es una cagada o si es muy productiva y buena para el alma, pero en cualquier caso es bastante marcada: no me cuesta nada partir la realidad en lonjas y quedarme sólo con las que me interesan. Al mismo tiempo hay otra tendencia que no sé si se contradice con la anterior o no -¿acaso importa?-: me gusta guardar las cosas (incluso las más feas) durante un buen tiempo, como para después encontrarlas así, de casualidad y cuando seguramente ya son poco más que una imagen borrosa y musicalizada (¿no decía Tom que en la memoria todo parece acontecer con música?), y no poder hacerme el pelotudo fingiendo que nada de eso pasó.

Dice el coso este en una parte: "En el fondo, ¿qué es lo que lo definía? ¿Todas las cosas que fue y que hizo desde siempre sin importar el contexto y las circunstancias, o las cosas que hizo en un momento y en una realidad y en un sistema de coordenadas determinado?" La respuesta es no sé. Supongo que depende qué parte de la realidad haya elegido para hacerme un sándwich cuando me lo preguntan, ¿no?